Acompañar y vivir la vida de los jóvenes: el reto tras el Sínodo de los Jóvenes

La Iglesia necesita acompañar a los jóvenes, escucharles y ayudarles a elaborar el proyecto que Dios quiere para sus vidas. “Escucharlos, escuchar sus preocupaciones y ofrecerles, desde el Evangelio, una solución en la persona de Jesucristo”

El Secretariado general de Vocaciones y Juventud de la Orden de Agustinos Recoletos se ha reunido en los últimos días con los presidentes de los secretariados provinciales. Los responsables de las cuatro provincias y el secretariado general han trazado la nueva hoja de ruta en la que se incluyen las indicaciones de los padres sinodales del pasado Sínodo de los Jóvenes celebrado en octubre de 2018. La relación entre la Iglesia y los jóvenes debe cambiar, y por eso los Agustinos Recoletos se han propuesto un cambio de filosofía.

¿Qué es lo que la pastoral juvenil debe cambiar? La Iglesia debe acompañar a los jóvenes. En esta línea, el agustino recoleto Juan Pablo Magnanelli aporta una de las claves en este acompañamiento: “Los jóvenes tienen mucha necesidad de ser escuchados, de saber sus inquietudes, los miedos que sienten, y reconocer cómo Dios les va llamando”.

Acompañar, según Ángel Jair Córdoba, agustino recoleto, es estar con ellos en las “circunstancias concretas del joven que camina”. Una lectura de este acompañamiento es la que hace el agustino recoleto Germán A. Antón: la Iglesia tiene que hacer de los jóvenes “protagonistas y líderes en el momento que les toca vivir”.

Escuchar y ofrecer una solución de Dios. El presidente del Secretariado general de Vocaciones y Juventud, Juan Pablo Martínez, cree que a los jóvenes se les debe mostrar de nuevo la vigencia de la figura de Jesús: “Para todos nosotros cristianos, religiosos, sacerdotes y obispos el gran reto al final del sínodo de los obispos, es caminar junto con los jóvenes; escucharlos, escuchar sus preocupaciones y ofrecerles, desde el Evangelio, una solución en la persona de Jesucristo”. “La iniciativa es siempre de Dios; es Dios quien llama y el joven debe responder desde su generosidad”, dice, siguiendo lo que indica Juan Pablo, el agustino recoleto Gustavo Babiero.

Mostrarles la fe a los jóvenes es complicado, sobre todo en un momento en el que existe gran rechazo. No obstante, Ángel Jair y Amado Bolilia, agustino recoleto de Filipinas, ofrece dos ideas relevante. La primera, “hay animarles a realizar un proyecto de vida”. La segunda, “demostrarles que es la fe es bella”. El mejor ejemplo para un joven, según Germán, es demostrarles cómo los agustinos recoletos viven su vocaciones con alegría.

Puede haber crisis de vocaciones. Pero, dice Juan Pablo Magnanelli, “Dios sigue llamando”. “Muchos movimientos jóvenes nos muestran que la juventud tiene sed de Dios”, afirma Gustavo Babiero.

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