Al menos 65 personas han fallecido en el sur del país. El Colegio Agustiniano de Ciudad de Guatemala suspendió las clases al verse afectado por la ceniza de la erupción del Volcán. Desde el colegio y las parroquias se coordinarán envíos de material sanitario, alimentos y ropa a la zona afectada

Fue el pasado domingo a mediodía cuando el Volcán de Fuego, cercano a la Ciudad de Guatemala, comenzó a erupcionar por sorpresa, sin que hubiera tiempo para evacuar las localidades cercanas. Las viviendas de las personas que vivían en la cara sur del Volcán fueron arrasadas por un enorme río de lava ardiendo con piedras. El suelo de la zona cercana comenzó a arder y una nube de polvo gris cubrió el sur de Guatemala.

Los ministerios de Agustinos Recoletos en el país no se vieron afectados por la lava aunque sí sufrieron algunas de las consecuencias del terrible desastre natural. Las instalaciones del Colegio Agustiniano de Ciudad de Guatemala quedaron completamente cubiertas del negro polvo del Volcán. Más de 30 personas equipadas y miembros del colegio trabajan en la limpieza de la piscina, los patios y la parte externa del centro que ha quedado oculta tras el negro del Volcán de Fuego.

Aunque el Ministerio de Educación no suspendió las clases este lunes, el Colegio se vio obligado a hacerlo por la seguridad y salud de sus 730 alumnos -la nube negra que cubría la ciudad era tóxica-. Los profesores sí acudieron al centro educativo de Agustinos Recoletos. “Tras indicarle varias instrucciones, nos juntamos todos los docentes en la capilla para rezar juntos por la situación del país”, explica el director del Colegio Agustiniano, Jorge Peralta. Algo similar se hará en todas las parroquias de Agustinos Recoletos del país, que están realizando vigilias de oración. “Por las redes se están mandando oraciones, sobre todo los jóvenes de las JAR (Juventudes Agustino Recoletas)”, indica el agustino recoleto Áxel Sánchez, director general del colegio. “Muchos de los alumnos se han juntado en casas para orar por los damnificados”, corrobora Jorge Peralta.

El Colegio Agustiniano, centro de acopio

Además de la oración, el Colegio Agustiniano ha puesto en marcha una tarea de ayuda y apoyo a los damnificados. El centro educativo se ha convertido en un centro de acopio que recogerá y enviará a la zona afectada medicinas, alimentos, ropa y kits de limpieza. Asegura el director del colegio que “los alumnos se han unido al voluntariado”.

Esta labor está integrada en la filosofía del Colegio Agustiniano de Guatemala, que solo tiene cinco años de historia. “Aquí se viven los valores agustinianos al cien por cien, concretamente la justicia solidaria; los alumnos hacen actividades de solidaridad, igual que sus familias”, indica Jorge Peralta.

También otras parroquias de la Orden de Agustinos Recoletos en el país realizarán la tarea de recogida y envío de comida, medicinas y ropa para los afectados por la erupción del Volcán de Fuego que hasta la fecha ha dejado 65 muertos.