En Cristo, en verdad, eras tú tentado
26 de febrero, 2012
Domingo 1º de Cuaresma (B)
Mc 1, 12-15 : Homilía de san Agustín (En. in ps. 60, 3)
«Ciertamente, nuestra vida no puede darse en esta peregrinación sin la tentación, puesto que nuestro avance no se logra sino a partir de la tentación, pues nadie llega a conocerse a sí mismo si no es tentado, ni puede ser coronado, sino tras la victoria, y no puede vencer sin luchar, y no puede luchar si no tiene enemigo ni es tentado. Sufre angustia éste que clama desde los confines de la tierra, pero, no obstante, no es abandonado.
Dado que Él mismo quiso prefigurarnos a nosotros, -que somos su cuerpo-, nos precedió como cabeza en su propio cuerpo, en el que ya murió y resucitó, y ascendió al cielo, de modo que sus miembros puedan tener así la confianza de que han de seguirlo.
Por tanto, Él se nos mostró como figura cuando quiso ser tentado por Satanás (Mc 1, 13). Se nos acaba de leer en el evangelio que el Señor Jesucristo fue tentado por el diablo. En Cristo, en verdad, eras tú tentado, porque Cristo llevaba en sí tu carne, y de sí te daba a ti la salvación; de ti recibió la muerte; de sí te dio la vida, de ti, para Él las afrentas, de sí para ti los honores; por tanto, de ti la tentación para Él, y de sí para ti la victoria.
Si en Él fuimos tentados nosotros, en Él vencemos nosotros al diablo. ¿Te fijas en que Cristo fue tentado, y no te fijas en que venció? Reconócete tentado en Él, y reconócete victorioso en Él. Él podría habérselo prohibido al diablo, pero si Él no hubiera sido tentado, al ser tú tentado, no te hubiera enseñado a ti el arte de vencer».
(Trad. de Javier Ruiz, oar)


19 febrero, 2012 
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