Vete, hija, tu fe te ha salvado.
1 de julio, 2012
Domingo 13º Tiempo Ordinario (B)
Mc 5, 21-43: Homilía de san Agustín (S. 375C, 6)
«De ese modo lo tocó aquella mujer que padecía flujos de sangre. ¡Qué fe tenía ella, para que el Señor pudiera decirle: “Sal al frente y manifiéstate a la muchedumbre; recibe la alabanza de quien has conseguido también la salud”: Vete, hija, tu fe te ha salvado; vete en paz (Mc 5, 34). Si preguntas de qué fe se trataba, escucha. Dijo en su corazón: Si llegare a tocar la orla de su vestido, sanaré (Mt 9, 21). La tocó para que sucediera aquello en lo que creía, y no para probar si sucedería aquello en que no creía.
En ese momento, el Señor lanza esta pregunta: ¿Quién me ha tocado? (Mc 5, 30). ¿Acaso ignoras, Señor, quién te ha tocado? Conoces los pensamientos, ¿y preguntas quién lo ha hecho? ¿Qué quiere decir: “quién me ha tocado”? Os voy a revelar quién me ha tocado: la fe me ha tocado; ella consiguió que por tocar la orla saliera de mí ese poder. Donde no estuve, por donde no caminé, donde no nací, allí creyeron en mí: Un pueblo extraño fue mi vasallo (Sal 17, 45). ¡Qué modo de tocar, de creer y de exigir! Y esto lo realiza una mujer exhausta por sus flujos de sangre, como la Iglesia, afligida y extenuada en sus mártires, por la efusión de su sangre, pero llena de las virtudes de la fe. Aquella había gastado todos sus bienes en médicos, esto es, en los dioses paganos, que no pudieron curarla; mientras que a la Iglesia el Señor no le manifestó su presencia corporal, sino la espiritual».
(Trad. de Javier Ruiz, oar)


25 junio, 2012 