IMG_2092

Pentecostés y la interculturalidad

Más de cien superiores generales participamos en la asamblea semestral de la Unión de Superiores Generales que se celebró en Roma del 24 al 26 de mayo. El tema propuesto era «El discernimiento vocacional en un mundo intercultural». Las exposiciones y el diálogo se centraron en la interculturalidad de las comunidades religiosas y su incidencia en los procesos vocacionales. Constatamos la existencia cada vez mayor de comunidades religiosas internacionales y multiculturales. Como también se percibe claramente en las familias y en la misma sociedad en que vivimos.

Arturo Sosa, General de los Jesuitas, destacó el carácter relacional del concepto de cultura. La globalización tiende a uniformar, mientras que la interculturalidad ve en la diversidad cultural una riqueza que impulsa el intercambio humano en todo el planeta. “La interculturalidad no es un fin en si mismo, sino medio a través del cual creamos las condiciones para vivir plenamente la humanidad”. La cultura no es un valor absoluto, ni puede ser una excusa que impida optar por Cristo y los valores del Evangelio. Nuestra misión será evangelizar la cultura e “inculturizar” la fe. Por eso, el camino de la interculturalidad ofrece nuevas oportunidades a la misión de la Iglesia en el mundo actual. Y el carisma de los religiosos, como expresión evangélica, se encarna de manera concreta en la diversidad de países y culturas.

Mark Weber, Misionero del Verbo divino, recordó que vivimos en un mundo multicultural debido a la migración y a la globalización, y este mundo ha plasmado a nuestros jóvenes. Aun así cada ser humano es único y es un misterio en el que confluyen lo cultural, lo espiritual y lo personal. Abrirse a otras culturas puede verse como una amenaza a la propia identidad, pero también es una oportunidad: nos ayuda a salir de nuestras zonas de confort y nos invita al diálogo cultural. La interculturalidad nos ayuda a desarrollar la espiritualidad de comunión. Nos empuja a trabajar y construir juntos la comunidad.

Pentecostés es la fiesta del Espíritu. Un solo Espíritu que nos une en Cristo y que se manifiesta en la diversidad de personas, carismas y culturas. El Espíritu de Jesús desciende sobre nosotros y, al escuchar su Palabra, «cada uno oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua» (Hch 2,11). La singularidad de cada uno queda valorizada, asumida y compartida en el único Espíritu Santo.

Abramos el corazón para que el fuego del Espíritu arda en nuestro interior y experimentemos la presencia de Cristo como el viento impetuoso que irrumpe y la suave brisa que regenera. Hoy en el corazón de muchos cristianos se está apagando la experiencia de Dios y surge el conformismo o el desaliento. Revivamos Pentecostés.

 

Fr. Miguel Miró

Prior General
Orden de Agustinos Recoletos

Comentarios

comentarios

Esta entrada también está disponible en: Inglés, Portugués

No comments yet... Be the first to leave a reply!

Leave a Reply

*