Del 13 al 25 de agosto tuvo lugar en el convento de El Desierto de la Candelaria (Boyacá, Colombia) un curso de formación agustiniana para los novicios de la provincias de la Candelaria. El título del curso fue «San Agustín y la Vida Monástica» y fue  impartido por Fr. Enrique A. Eguiarte, agustino recoleto, quien se desplazó desde Roma para compartir sus conocimientos con los novicios.

El noviciado de El Desierto de la Candelaria (Boyacá, Colombia), es uno de los tres noviciados que tiene la Orden de Agustinos Recoletos en el mundo. Los otros dos son los de Monteagudo (Navarra, España) y Antipolo (Manila, Filipinas). En el noviciado del Desierto de la Candelaria hay cinco novicios, todos ellos colombianos de la provincia de Nuestra Señora de la Candelaria. Todos ellos son acompañados por el Maestro de novicios, Fr. Germán Rodríguez y el vicemaestro Fr. Jiovanny Marcelo Pantaleón.

La centralidad de la comunidad

Durante el curso, Fr. Eguiarte puso de manifiesto que san Agustín, a pesar de los deberes pastorales que la Iglesia le encomendó, como el de ser presbítero y posteriormente obispo de la ciudad de Hipona, nunca dejó de ser monje, pues vestía como uno de ello, comía con los monjes y vivía en el monasterio de los monjes clérigos en el mismo complejo eclesial de Hipona. Fr. Eguiarte destacó también los diversos influjos monásticos que tuvo san Agustín, particularmente los del monacato occidental latino, ya que como el mismo Obispo de Hipona señala en su obra De moribus ecclesiae catolicae, durante el año 387-388, visitó diversos monasterios en Roma y Milán llevándose de ellos ideas y directrices para su propio monasterio.

Por otro lado Fr. Eguiarte destacó las diversas dimensiones que tiene el monacato agustiniano, entre las que destacan su eclesialidad; la centralidad de la comunidad en la que todos los miembros están llamados a hacer una experiencia del Dios Trinidad, viviendo en la unidad dentro de la diversidad, con una sola alma y un solo corazón dirigido hacia Dios; la importancia del estudio de las Sagradas Escrituras; la vivencia de diversas virtudes como la humildad, la confianza en la gracia de Dios, la laboriosidad y la necesidad de la oración.

Estudiando las obras de San Agustín

Asimismo en el curso se abordaron algunas de las principales obras monásticas de san Agustín, particularmente el De Opere monachorum y el De sancta virginitate. De la primera obra Fr. Eguiarte señaló los destinatarios de la misma, que eran los monjes «perezosos» de Cartago, detrás de los cuales podrían estar los mesalianos o una vivencia monacal influida por los maniqueos, o bien por corrientes filosóficas paganas como el hedonismo. Fr. Eguiarte señaló la importancia que tiene la obra no solo como un tratado sobre la vida monástica, sino también en lo concerniente a las costumbres de su época y la exégesis bíblica agustiniana. Durante el curso se abordó asimismo de manera pormenorizada la Regla de san Agstín haciendo una lectura bilingüe de la misma.

El ambiente que reinó a lo largo del curso fue de una amistosa fraternidad y confianza, en el que los novicios agustinos recoletos no sólo tuvieron la oportunidad de conocer más la persona, el tiempo, las polémicas y las ideas de san Agustín, sino que también pudieron ver la actualidad de las ideas del Obispo de Hipona y aplicarlas a su vida de todos los días. Terminado el curso Fr. Eguiarte regresó a Bogotá, para posteriormente viajar a Guatemala, México y Estados Unidos, en donde va a impartir talleres de capacitación para los ejercicios espirituales agustinanos.