La consigna entre los agustinos recoletos sigue siendo la misma: “revitalización”. Y ello se consigue por medio de la formación permanente, tanto en el día a día como a través de actividades extraordinarias. De éstas la de mayor calado es el Curso de Renovación, que la Orden viene realizando desde hace casi 40 años.

En teoría estos cursos de cuatro semanas tienen lugar anualmente alternando continentes: Europa y América. Asía sigue un ritmo propio. Sin embargo últimamente han coincidido los tres en poco tiempo: el pasado mes de julio tuvo lugar en Roma el Curso para Europa; el próximo 27 de abril comenzará en la ciudad de Baguio el de Filipinas; y entre el 12 de enero y el 8 de febrero se está celebrando en Río de Janeiro el Curso de Renovación organizado para todo el continente americano.


35 agustinos recoletos de seis países

En total son 35 los agustinos recoletos que se han dado cita en la capital carioca procedentes de seis países diferentes: Colombia, Perú, Venezuela, Costa Rica y México, además del Brasil. Más de la mitad, un total de 20, reside en el país anfitrión. Muy posiblemente sea la primera vez que en una actividad interprovincial de la Orden se haya dado una mayoría de lengua portuguesa. Al frente de todos ellos, venido desde Roma en representación del Gobierno General, se encuentra Pablo Panedas, consejero encargado del Secretariado de Espiritualidad de la Orden.

El tema que mueve la reflexión y actividades de este Curso es el correspondiente al año 2014: la comunidad y fraternidad. Tras una primera semana consagrada a la práctica de los ejercicios espirituales, las ponencias y dinámicas siguientes se dirigirán a fundamentar y revitalizar esta realidad que constituye la esencia de la vida agustino-recoleta.

En un clima de hermandad e intensa oración, bajo la guía de especialistas de dentro y fuera de la Orden, este compacto grupo de religiosos dedicará de lleno estas cuatro semanas a renovar sus ideas y sensibilidad respecto a la vida comunitaria. En Río de Janeiro encenderán una llama que luego portarán de vuelta a sus casas para transmitir ese fuego a todas las comunidades del continente americano.