Vida y gratitud
por OAR
Nada más práctico e inmediato que la oración porque enseguida se nota en sus efectos, se notará que se ha estado con Dios, que se ha contemplado. La oración jamás debe confinarse en una contemplación inerte y estéril, que halague mi deseo de religiosidad sin transformar mi corazón y mi situación. Por tanto, hay que pedir al Espíritu el don de la fortaleza para discernir su voluntad y realizar propuestas evangélicas. Se trata, casi siempre, de pequeñas opciones, de peldaños concretos, de actitudes a vivir en un momento inmediato y esto con fidelidad a las cosas pequeñas de cada día, donde poco a poco voy construyendo con la gracia de Dios mi fidelidad plena a la voluntad de Dios. Sólo el amor profundo a la Palabra y a Cristo lo pueden explicar.
«Si mi palabra ha encontrado en vuestros corazones una
chispa de amor desinteresado a Dios, alimentadla; para agrandarla invocadle con la súplica, con la humildad, con el dolor
de la penitencia, con el amor de la justicia, con las buenas
obras, el llanto sincero, la vida irreprochable y la amistad fiel. Soplad sobre esa chispa de amor sano que existe en vosotros
y alimentadla; cuando haya crecido y se haya convertido en
una llama grande y hermosa, consumirá el heno de todos los
deseos carnales» (21).
La Escritura es la expresión de la voluntad de Dios y nos invita a cumplirla fielmente. Tomando el ejemplo del salterio, instrumento musical de diez cuerdas, lo aplica a los diez mandamientos y su cumplimiento se convierte en armónica interpretación de la sinfonía querida por el mismo Dios:
«El que confiesa con la boca, canta a Dios, Canta con la boca, salmodia con las obras. En el salterio de diez cuerdas con cántico en la cítara. Ahora no oísteis tocar el salterio de diez cuerdas. En el salterio de diez cuerdas están representados los diez preceptos de la ley. Pero es necesario cantar con él, no llevarle únicamente, pues los judíos tienen la ley; llevan, por tanto, el salterio, pero no lo tocan. ¿Quiénes lo tocan? Los que obran. Pero eso es poco, porque quienes obran con tristeza no lo tocan. ¿Quiénes son los que lo tocan? Los que obran bien con alegría. El júbilo es propio del canto; pues ¿qué dice el Apóstol?: Dios ama al dador alegre (2 Cor 9, 7). Cuanto hagas, hazlo con regocijo; entonces obras el bien y por cierto fin. Si obras con tristeza, no obras tú, sino que se obra en ti, y por tanto, más bien transportas el salterio que cantas. En el salterio de diez cuerdas con cántico en la cítara, esto es, con la palabra y con las obras. Con cántico significa con la palabra, y con la cítara, con la obra. Si pronuncias sólo palabras, únicamente tienes cántico, pero te falta la cítara; si obras y callas, tendrás sólo cítara. Por tanto, si quieres tener cántico con cítara, habla bien y obra bien» (22).
21 Sermón 178, 10-11, T. XXIV, pp. 751-753.
22 Enarraciones sobre los Salmos 91, 3.5, T. XXI, pp. 396.397.398.399.