
Autor: san Agustín |
Autor: Teodoro Baztán, OAR |
Autor: Lucilo Echazarreta Sarabia |
LAUDES
1. Tú que has resucitado de entre los muertos para nuestra salvación,
- aviva en nosotros el espíritu de oración por las vocaciones.
2. Señor, que nos das el espíritu de conversión y penitencia,
- haz que, siguiendo tu llamada, nos comprometamos con entusiasmo y generosidad en la obra vocacional de la provincia y de la Orden.
3. Dios todopoderoso, fuente de toda santidad,
- infunde en nosotros el deseo continuo de perfección, para que nuestro testimonio de vida atraiga muchas vocaciones religiosas y sacerdotales.
4. Señor, que envías al Espíritu Santo a tu Iglesia,
- danos la luz del mismo Espíritu, para iluminar al mundo con la autenticidad de nuestra vida consagrada.
5. Señor, tú que por la resurrección, nos rescataste para una vida nueva,
- haz que los jóvenes escuchen tu llamada y te respondan con un corazón sincero.
6. Señor Dios, danos el don de la caridad, de la oración y del ayuno,
- y haz que nuestro testimonio de vida atraiga a muchos jóvenes a la vida consagrada.
7. Señor Jesús, que naciste de María Virgen y elegiste un modo de vida virginal y pobre,
- suscita en los jóvenes el deseo de consagrarse exclusivamente a tu amor y al servicio de tu Iglesia.
VÍSPERAS
8. Tú que permaneciste fiel a la obra que el Padre te encomendó,
- haz que nosotros seamos fieles a nuestra vocación de agustinos recoletos.
9. Dios todopoderoso, de quien dimana toda obra perfecta,
- continúa infundiendo en los corazones de los jóvenes la disponibilidad para servirte.
10. Jesús, buen pastor, que nos conoces y nos amas,
- haz que nazcan y se cultiven, en las familias cristianas, las vocaciones que la Iglesia necesita.
11. Señor, que sufriste y resucitaste por nosotros,
- haz que nuestra vida de trabajo y sacrificio atraiga muchas vocaciones a la vida agustino-recoleta.
12. Tú que con tu resurrección enseñaste a los apóstoles el sentido de tu muerte,
- infunde la luz de tu Espíritu en los jóvenes, para que te sigan a ti, único camino de verdad y de vida..
13. Dios misericordioso, que entregaste a tu Hijo único para salvar a los hombres,
- infunde tu generosidad en el corazón de los padres cristianos, para que con gozo permitan a sus hijos poder seguir la vocación al sacerdocio y a la vida consagrada.
14. Oh Cristo, que con tu sacrificio redentor purificas y elevas el amor humano,
- haz de los hogares cristianos cantera de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.
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