Te agrada el camino de los malos, porque es ancho y muchos andan por él; ves su anchura, pero no ves adónde lleva. Pues su fin es el precipicio; su término es una profundidad infernal; los que se pasean alegres por él acaban hundiéndose en ella. Pero tú no puedes aguzar tu vista y ver este paradero. Cree al que ve. Y ¿quién es el hombre que ve? Seguramente, ningún hombre; pero el Señor vino a ti para que creyeras a Dios.

Enarrationes in psalmos 145,19