El primer número del programa de Formación Permanente de la Orden de Agustinos Recoletos de 2018 realiza una visión del cambio social de los jóvenes, centrándose en España. El artículo ha sido realizado por José María González-Anleo Sánchez, quien analiza datos significativos de desconfianza de los jóvenes en Dios

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La forma de ser y de pensar de los jóvenes, especialmente de los españoles, ha cambiado en los últimos años fruto de la crisis económica y social ocurrida recientemente. Esta hipótesis es la que trata el sociólogo José María González-Anleo Sánchez en el primer artículo del programa de Formación Permanente de 2018.

Como cada año, la Orden de Agustinos Recoletos edita esta colección de materiales para la reflexión. Durante estos meses, el tema central sobre el que tratarán todos los artículos será los jóvenes, en el marco de la Expedición Vocacional 2018 y del Sínodo de los Jóvenes que la Santa Sede celebrará en octubre. La Formación Permanente de 2018 tendrá por título ‘Jóvenes, fe, vocación’.

En este número, González-Anleo ha realizado un análisis de los nuevos jóvenes, los llamados ‘millenials’, que mantienen unas características determinadas. Son, según indica, personas expuestas a la continua información de todo tipo y desde todos los lugares, y fruto de una cultura en la que ellos mismos y su imagen son el centro. Es lo que denomina el ‘fenómeno selfie’.

El doctor en Sociología analiza los valores esenciales de estos jóvenes. La barrera entre amigos y familia, para ellos, no está tan definida y los nuevos jóvenes se apoyan más en sus padres y familiares cercanos. No obstante, el amor es no es nada importante para estos. El placer se ha superpuesto y es lo más buscado en las relaciones antes que el amor. Asimismo, son enormemente consumistas y no cesan de querer más cosas, todo materiales.

Las instituciones son inútiles en la visión de estos jóvenes. En esta línea, el estudio de González-Anleo arroja datos relativos a la religión bastante significativos. Prácticamente la mitad de los jóvenes españoles creen que Dios no existe, mientras que un 53 por ciento se consideran creyentes. Tan solo un 28 por ciento cree en la Resurrección de Jesús, piedra angular de la fe cristiana.

Los que no creen en Dios, tienen entre sus motivaciones que es una invención de los curas y la Iglesia; que Dios es una superstición como otra cualquiera; que si Dios existiera, no habría tanto mal en el mundo; que tienen cosas más importantes que pensar; y que los científicos coinciden en la no existencia de Dios.

“La confianza o desconfianza de los jóvenes hacia la Iglesia se alimenta a lo largo de la vida con sus vivencias y experiencias con la Iglesia próxima, los sacerdotes, religiosos y religiosas, profesores de colegios de la Iglesia, etc., con los que han entrado en contacto en actividades diversas: catequesis, enseñanza de la religión, ritos religiosos, etc.”, termina analizando.