Pensamientos Agustinianos
17 de mayo
Dos cosas se han de considerar en nuestro cuerpo: lo que es hechura de Dios y lo que viene de nuestro castigo. Toda esta forma —la postura, el andar, los miembros con orden, las estructuras de los sentidos, la vista, el oído, el olfato, el gusto, el tacto—, toda esta armonía y distinción orgánica, no puede ser sino obra de Dios, que hizo las cosas del cielo y de la tierra, las más altas y las ínfimas, las visibles e invisibles. Pero la corruptibilidad, fragilidad, mortalidad y miseria de la carne no subsistirá en el premio.
Enarrationes in psalmos 141, 18.
16 de abril.
La mente, pues, así como por los sentidos del cuerpo recoge noticias de las cosas corporales, las de las inmateriales las recauda por sí misma. Luego a sí misma se conoce por sí misma, porque es inmaterial.
De Trinitate IX, 3, 3.
17 de abril.
Habiendo dos géneros de cosas que se saben: las que el alma percibe por medio de los sentidos y las que intuye por sí misma, mucha palabrería gastaron los académicos contra el testimonio de los sentidos; pero no lograron mellar con la duda ciertas firmísimas percepciones de verdades, como la que dije: «Yo sé que vivo».
De Trinitate XV, 12, 21b.
18 de abril.
Pero tú, carísimo hermano, ruega con decisión y constancia para que Dios te dé entendimiento, y te sea provechosa la enseñanza que desde fuera te da tu preceptor o maestro, porque ni el que planta es algo, ni el que riega, sino el que da crecimiento.
Epistula 120, 14.
19 de abril.
Cuando evoco en mi alma un arco bello, de graciosa curvatura, que vi, por ejemplo, en Cartago, tengo ante mí un objeto que entró en mi mente por los sentidos corporales y se grabó en la memoria, y ahora lo reproduzco imaginariamente. Pero es muy distinta la norma que veo y por la que el arco me gusta, pues, si no me agradase yo mismo podría corregirlo. Es claro, pues, que juzgamos de las representaciones según una norma de verdad eterna que intuimos con la mirada de la razón.
De Trinitate IX, 6, 11.
20 de abril.
A la verdad, ninguna criatura, aunque sea racional e intelectual, es iluminada por sí misma, sino que se enciende por la participación de la verdad eterna; y, aunque alguna vez se llama día, no es Día-Señor, sino día que hizo el Señor; por eso se le dice: Acercaos a él, y sois alumbrados.
Enarrationes in psalmos 118, S 23, 1.



