El Cardenal José Luis Lacunza, único agustino recoleto participante en el Sínodo de los Jóvenes, cree que este encuentro será “un punto de no retorno” para la Iglesia

El final del Sínodo de los Obispos, que durante las últimas tres semanas ha analizado y valorado el papel de los jóvenes en la Iglesia, deja ahora una incógnita: qué debe cambiar la Iglesia para incluir a la juventud en su vida cotidiana. El Cardenal José Luis Lacunza, obispo de David (Panamá) y el agustino recoleto participante en el Sínodo, cree que “los jóvenes de mañana no pueden actuar como los jóvenes de hoy, y los mayores de mañana no pueden actuar como los mayores de hoy”. Es la actitud de jóvenes y mayores lo que ha llevado a “caminos divergentes”.

En un vídeo publicado por los medios oficiales del Sínodo, Lacunza afirma que “hay muchas razones, muchos elementos y muchas situaciones que han hecho esta situación”. Por ello, “es necesario retomar los caminos de nuevo”. La principal conclusión del encuentro de los obispos, en palabras del cardenal agustino recoleto , es que “tenemos que seguir caminando juntos, porque eso significa la palabra Sínodo”. La Iglesia debe convertirse en un “espacio abierto, para todos, en el que ningún joven se sienta excluido por ninguna razón”.

Este Sínodo, que ha tenido lugar en la Santa Sede desde el pasado 3 de octubre, “marca un punto de no retorno”. “Todos los jóvenes caben en la Iglesia y no hay ningún motivo por el cual ningún joven deba sentirse relegado o marginado de la vida y participación de la Iglesia”, dice.

El trabajo debe comenzar cuanto antes, ya que para Lacunza “es mucho el tiempo perdido”. Y va más allá: “Son muchos los hombres y mujeres que se han alejado de la Iglesia porque hemos tenido actitudes muy distantes y distintas”. “Ya hemos despegado y no hay manera de volverse para atrás”, concluye.