Los pasados días 10, 11 y 12 de febrero, cuatro comunidades JAR de la zona norte de México, vivieron su retiro del agua, dirigido por Fr. Carlos María Domínguez, prior provincial de Santo Tomás de Villanueva y autor del mencionado retiro.

A las 19:00 horas del día 10 se dieron cita en la “Casa de la Iglesia”, casa de retiro propiedad del arzobispado de Chihuahua, las comunidades San Nicolás de Tolentino y San Agustín de JAR Chihuahua, Profeta Jeremías de JAR Cuauhtémoc y tres miembros de la comunidad San Ezequiel Moreno de JAR Delicias, para participar en el esperado retiro de profundización.

“Camino del Agua”

El retiro del agua tiene como inspiración el “Camino del Agua” que se encuentra frente a la gruta de Massabielle en el santuario de Lourdes en Francia, y su objetivo fundamental es evangelizar el deseo del joven, que bien puede asociarse a la sensación de la sed. También como Fr. Carlos María afirma, “no se trata quizá tanto de educar a los jóvenes para rechazar las tentaciones que presenta la sociedad consumista en su amplia oferta de placeres, sino en agrandarles el deseo, llevándolos a que prevalezca en ellos su vocación al gozo por sobre su tendencia al placer”.

Durante los tres días, los 42 jóvenes participantes, junto a los agustinos recoletos Fray Javier Acero, vicario de México y Costa Rica, Fray Darío Rubén Quintana, vicario de Argentina, Fray Óscar Castellanos, asesor nacional de JAR México y Fray Douglas Beard, asesor de JAR zona norte, se aventuraron a identificar los deseos profundos de su corazón, hasta identificar esa “sed de más” que Dios puso y quiere saciar en cada uno.

Eucaristía del Jordán

El momento culmen del retiro fue la “Eucaristía del Jordán”, donde todos renovaron sus promesas bautismales, reafirmando el compromiso de vivir una juventud plena de sentido en la búsqueda constante y en la respuesta libre y confiada a la voluntad del único que puede saciar la sed del hombre: Dios.

La parte logística del retiro corrió a cargo del consejo local de JAR Chihuahua; además de contar con la invaluable colaboración de las comunidades juveniles de Santa Rita, Profeta Jeremías y San José, las comunidades de adultos de David y Santa Teresa de Calcuta, y de los participantes de los talleres agustinianos organizados por el CEAR Chihuahua, quienes se encargaron de preparar y servir todas las comidas a los asistentes.