En el centro geográfico de Cuba, a mitad de camino entre Santiago y La Habana, los dos lugares que visitará Benedicto XVI, se encuentra la única comunidad agustino-recoleta de la Isla. Pertenece a la Misioneras Agustinas Recoletas (MAR), congregación fundada el año 1930 por los misioneros recoletos en China. A día de hoy, las MAR están presentes en 11 países. A Cuba llegaron en 1991 y se instalaron en la ciudad de Morón, costa norte de la Isla, provincia de Ciego de Ávila.

Desde entonces viven codo con codo con la población más humilde, con la sola excepción de las pocas personas que trabajan en el sector turístico de Cayo Guillermo y Cayo Coco. Trabajadores cuyo sueldo mensual ronda los 18 dólares, que no les llega para cubrir las necesidades básicas, por más que la medicina y la educación sean gratuitas.

La comunidad la forman tres hermanas, dos veteranas y una joven. Tanto Geralda como Esther Julia llevan aquí 21 años. Geralda, la superiora, es brasileña; Esther Julia es colombiana. Amparo también es colombiana y sólo lleva dos años en Morón.

Pastoral de la Salud, una prioridad para las MAR

Una de sus actividades fundamentales, en la que las tres hermanas están involucradas, es la pastoral de la salud: visitan a los enfermos y ancianos, rezan con ellos y sus familias, les llevan la comunión… También se cuidan de recoger medicinas que luego distribuyen en casa.

Desde el principio, las MAR se integraron totalmente en la vida y la pastoral de la diócesis, y se pusieron a disposición de la parroquia de Morón. Amparo es la encargada de la catequesis a nivel diocesano así como de la animación bíblica de la Palabra, y las tres colaboran en muchas de las pastorales organizadas en la parroquia. Especialmente se cuidan de la catequesis bautismal tanto de niños como de adultos. En estos momentos preparan para el bautismo a un grupo de 15 adultos y a 38 niños entre 1 y 14 años.

Y, además de otras actividades parroquiales, dirigen también las comunidades de tres pueblos: Morón, Patria y Los Naranjos. En ellos se encargan de la formación cristiana y espiritual, y organizan celebraciones de la Palabra, cuando faltan los sacerdotes. “En todos estos pueblos –nos dicen- no hay conocimiento de la religión ni de Jesucristo. Hay ignorancia, pero también mucha hambre de la Palabra de Dios y de una mayor cultura religiosa”.

Visita en el 400 aniversario de la Patrona de la Isla

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La visita de Benedicto XVI a Cuba tiene lugar en un momento muy especial, cuando se conmemoran los 400 años del hallazgo de la Patrona de la Isla, la Virgen de la Caridad. Con este motivo se proclamó un Año Jubilar Mariano, que ha estado precedido de todo un trienio de preparación a lo largo del cual la imagen de la Virgen de la Caridad, conocida como “Mambisa”, ha recorrido todas las provincias y territorios de la nación cubana.

De la respuesta del pueblo da fe el episcopado cubano en su manifiesto del pasado 1 de marzo: “El paso de la imagen de la Virgen ha convocado y reunido a millones de cubanos que rezaron, cantaron, lloraron y vivieron emotivas experiencias religiosas. Algunos sintieron reavivar la fe, tal vez oculta o dormida, y otros hicieron su primer acercamiento a Jesucristo por medio de la Virgen. Los miembros de las comunidades eclesiales la recibieron y celebraron jubilosos la presencia de nuestra Mambisa en sus vidas”.

Y las hermanas MAR concluyen con una previsión y un deseo ferviente: “El Santo Padre confirmará con su presencia y su palabra y, a la vez, alentará sentimientos y actitudes de amor cristiano, misericordia, gratitud y reconciliación entre todos los cubanos. Con estos mismos sentimientos queremos nosotros recibirlo. Y, como dice el lema de este Año Jubilar “A Jesús por María, la Caridad nos une”.