Las tesis de Lutero acabarán siendo aceptadas por la Iglesia Católica aunque la forma en que lleva a cabo la reforma es contraria al carisma de San Agustín que pretendía seguir. Los días 9, 10 y 11 de noviembre se celebra en Roma un Congreso sobre su figura, organizado por la Orden de San Agustín y en el que estarán presentes los Agustinos Recoletos

Pudo ser, según los historiadores, el 31 de octubre de 1517 cuando el fraile agustino Martin Lutero hizo públicas sus 95 tesis en contra de la doctrina de la Iglesia Católica. Lo que comenzó siendo una protesta en el centro de Alemania acabó creando la Iglesia Protestante, formando un cisma social en la Iglesia y dentro de la Orden de Agustinos.

Este año se cumple el 500 aniversario de la publicación de las tesis de Lutero. Con motivo de ello, el Prior General de la Orden de San Agustín, Alejandro Moral, remitió una carta pública en la que afirmaba que “no hay motivos para celebrar los 500 años de la Reforma pero sí para conmemorarlos”.

 

En el reportaje de los Agustinos Recoletos con motivo de este aniversario y que aborda la figura de Lutero como fraile agustino, Alejandro Moral explica esto: “Conmemoramos porque no podemos celebrarlo. Estamos de acuerdo con lo que dice Pannenberg: el haber creado un grupo distinto de la Iglesia Católica nos dice que la reforma no surgió los efectos deseados”.

Por ello, la Orden de San Agustín celebra los días 9, 10 y 11 de noviembre en Roma un Congreso Internacional en el Instituto Patrístico Agustiniano en el que doctores y teólogos alemanes y de diferentes nacionalidades tratarán la figura de Lutero desde diferentes perspectivas. A la inauguración acudirá el Prior General de la Orden de Agustinos Recoletos, Miguel Miró.

“La Iglesia vivía en una situación política, social y religiosa muy concreta. Lutero provoca una reacción, pero tiene acogida porque había una inquietud en el pueblo. Propició una reacción peor no fue la adecuada en cuanto provocó la ruptura. Provocó división también dentro de la Orden”, dice el superior de los Agustinos Recoletos.

“El Evangelio necesita una conversión, es algo de cada día, no se puede vivir del pasado”, comienza diciendo Alejandro Moral, y continúa: “Hubo personas que pedían la renovación de la Iglesia. Sus tesis han sido admitidas por los diferentes pontífices, pero hay unos aspectos negativos. Las divisiones son malas. Puede que fueran las situaciones históricas que vivió”.

“Lutero no aprendió las lecciones de San Agustín”

El agustinólogo Enrique Eguiarte aborda su figura desde el plano de San Agustín, a quien Lutero toma como referente y pretende seguir. “Lutero había leído mucho a San Agustín pero finalmente no aprendió dos de las lecciones básicas de la escuela agustiniana. La primera, la humildad. Su soberbia le lleva a imponer sus propios puntos de vista. Una segunda lección de San Agustín es la cercanía y la fidelidad con la Iglesia. Dice San Agustín que los herejes podrán romper los sacramentos de la Iglesia pero jamás podrán romper la unidad”, expone.

El ejemplo de Lutero, resume Alejandro Moral, debe enseñar que “las reformas hay que hacerlas siempre con un dialogo profundo, tratando de hacer propuestas sin que sean rupturas”. Además, el General de los Agustinos indica otra enseñanza aún más importante: “El Evangelio debe estar separado de la política. Esa influencia política determinó lo que sucedió”.

La doctrina y tesis de Lutero, según Miguel Miró, deben mirarse con “objetividad”. “Lo que tenemos que ver es que lo que a él le condujo a unos errores no podemos analizarlo. Tenemos que aprender viendo lo positivo y lo negativo”. El mensaje del Prior General de los Agustinos Recoletos sobre la doctrina luterana es directo: “Seguir a Cristo tiene que ser con humildad, saber estar abierto al Espíritu, a escuchar a los otros y con un sentido de Iglesia”.