Las Monjas Agustinas Recoletas comenzaron en 2006 su labor contemplativa en Kenia. En plena África, cuatro monjas fundaron el primer convento de clausura de Agustinas Recoletas. La Hna. Eva María Oiz, presidenta federal de las Monjas Agustinas Recoletas de España, explica cómo fueron los inicios en Kenia

El 28 de julio de 2006 partieron hacia Wote, en Kenia, las cuatro fundadoras del el Monasterio de Nuestra Señora de la Consolación, fundado por la Federación de Agustinas Recoletas de España.

La idea surgió por contacto con una vocación keniana en uno de nuestros conventos. En los años 90 del siglo pasado fueron viniendo a España para realizar la vocación contemplativa en alguno de los conventos españoles numerosas jóvenes de la diócesis de Machakos.  Así pues, en la diócesis de Machakos, era conocida la vida religiosa y había ambiente vocacional. Algo muy hermoso pero no dejaron de surgir prevenciones en los responsables de las diócesis españolas y aun de la Santa Sede, sin duda originados por fracasos ocurridos con algunas de las vocaciones extranjeras.

Por eso no es de extrañar que cuando en el año 2003 una joven keniana que mantenía relación vocacional con uno de nuestros conventos con intención de incorporarse al mismo, al pedir al obispo de Machakos permiso para ingresar en un  convento nuestro, el obispo lo denegara respondiendo: Dile a la superiora que ya no van a ir más jóvenes a España, que más bien vengan ellas a fundar aquí un convento.

La joven transmitió la  sugerencia y ese fue el origen de  que la presidenta federal de turno comenzara a interesar a los monasterios y a poner en juego las gestiones que a ello condujeran.

Lo primero fue visitar por dos o tres veces Kenia para ver posibilidades. La joven a la que se le negó el permiso para venir a España, animada por la presidenta federal y como condición previa para la fundación, había reunido un grupo de jóvenes interesadas en la vocación religiosa, lo cual fue considerado como muy buena perspectiva para la fundación.

Estimando el proyecto positivo y habiendo buena recepción por parte de la diócesis, se movilizaron varias hermanas voluntarias y se hizo efectivo el proyecto después de solicitar y obtener los permisos necesarios.

Llegadas a Kenia el 28 de julio de 2006, por bondad del obispo, las monjas iniciaron  su andadura en este país en una casa-misión junto a la parroquia del pueblo de Masii, a pocos kilómetros de Machakos. No hubo mucho que adaptarla, pero sí fue necesaria de una buena tapia protectora y signo de clausura. El recibimiento por parte de los cristianos fue muy  caluroso, aunque el párroco les había instruido sobro la condición exclusivamente orante de la comunidad

Se situaron de tal modo que muy pronto se pudieron hacer actividades vocacionales de discernimiento y en consecuencia la casa provisional de Masii se fue llenando de jóvenes  vocacionadas.

En seguida se hicieron las gestiones de búsqueda de terreno para construcción de monasterio, eligiendo finalmente la población de Wote, principal localidad del distrito de Makueni, lindante con el de Machakos. Fue deseo del obispo que se fundara en Wote, porque habiendo otro convento de contemplativas en Machakos, era conveniente la presencia contemplativa también en Makueni. La zona es semidesértica. Pobre por lo tanto, sin apenas recursos sanitarios ni de abastecimiento. El recurso mas próximo es Machakos, algo mejor situada a dos horas de distancia, y sobre todo Nairobi, a cuatro horas de distancia.

Construido el monasterio con el esfuerzo económico de la federación de España, se bendijo e inauguró el día 4 de septiembre de 2008. El asentamiento fue fácil en cuanto a vocaciones, que acuden en número alto, varias de las cuales una vez profesas han podido venir a los conventos de España, enriqueciéndolos con su concurso en los distintos aspectos.

No fue tan fácil su asentamiento material, experimentando una construcción del monasterio muy deficiente que origina problemas de constantes reparaciones,  con muy  elevado coste de mantenimiento. Igualmente trabajoso fue en cuanto a medios de vida, pero las monjas han luchado por lograr la autofinanciación, van consiguiendo interesar al público con su buen  hacer, pues ejecutan con pulcritud los trabajos de bordado, pintura, elaboración de formas, de ornamentos litúrgicos, etc- Al mismo tiempo trabajan el terreno o huerta para su propia alimentación, y mantienen una granja con vacas, cabras, gallinas, conejos… Con todo ello, trabajosamente y no sin dificultades se ayudan a vivir.

Capitulo aparte merece el logro del agua buena y abundante. Después de diez años de abastecimiento difícil, trabajoso, escaso y deficiente en cuanto a la calidad del agua, cuando llegaron al punto de incluso no poderla conseguir, después de seis perforaciones de terreno fallidas, se logró providencialmente un pozo en el mismo terreno de la huerta, de agua abundante, limpia y potable.

Gente de pueblo se acerca al convento en demanda de agua, y algunos de ellos también de alimentos. Por otra parte acuden los cristianos para participar en la Eucaristía dominical,  y con  ocasión de las profesiones de las monjas. También los religiosos solicitan la hospedería para algún retiro y oración, algunas reuniones de grupo y celebración litúrgica.

Este es el fin  de la fundación: presencia contemplativa en una iglesia joven, hacer testimonio de fe y de trascendencia en la propia realidad y cultura del país.

Hna. Eva María Oiz – Presidenta Federal Monjas Agustinas Recoletas de España

Artículo publicado en el Anuario de Agustinos Recoletos 2017