Miguel Miró invitó a dar gracias al Señor por las bendiciones recibidas en el Año de la santidad y destacó la “libertad de espíritu” de Nelson Ernesto Tiusaba al emitir su profesión solemne.

El Prior General de los Agustinos Recoletos, Miguel Miró, el domingo 11 de noviembre, clausuró en la parroquia de la Inmaculada Concepción de Suba, en Bogotá (Colombia), el Año de la Santidad de la Orden. Muchos fieles acudieron a esta celebración anticipada de la festividad de todos los Santos de la Orden. En esta misma celebración realizó su profesión solemne Nelson Ernesto Tiusaba. El religioso colombiano se comprometió a seguir a Cristo para siempre como agustino recoleto.

“Que la profesión solemne de Nelson –dijo el Prior General– sea para nosotros un toque: Nelson está dispuesto a ir donde se le necesite; esa libertad de espíritu es lo que agrada el Señor”, interpeló en su predicación Miguel Miró. Esa libertad de espíritu que caracteriza a todos los santos la pidió para todos: “El Señor nos llama a todos y nos sigue llamando a la santidad, sea cual sea la edad y las dificultades que tengamos, incluso aunque estemos en pecado”.

La llamada a la santidad: salir al encuentro del Señor

Utilizando como base el Evangelio del domingo, en el que Jesús contaba la parábola de las diez doncellas que esperan al esposo, el Prior General indicó que hay que estar preparados, y esto significa “encontrar el sentido de nuestra vida”. “La llamada a la santidad –agregó– es que salgamos al encuentro del Señor y que estemos preparados, con la lámpara encendida”.

“Hace falta que tengamos la lámpara de la fe encendida con la caridad. Tener una fe que esté encendida por la caridad de las buenas obras que realizamos, como dice el Papa Francisco. Tenemos que preguntarnos cómo está nuestra propia lámpara y si tenemos aceite”, añadió.

“En la clausura del Año de la Santidad reconocemos el testimonio de los hermanos que nos han precedido y de todas aquellas personas que dejan en nosotros el deseo de superarnos, de ser mejores. Los santos vivieron unidos a Cristo. No termina todo con este año de la santidad, la vida sigue. Cristo sigue saliendo a nuestro encuentro en la oración, en el trabajo, en la familia, en los pobres y en los que necesitan nuestra ayuda… Nos sigue llamando en la vida cotidiana a amar y a servir, nos llama a todos a la santidad”

Puso por último en manos de la Virgen de la Consolación los frutos de este año. “Que nos anime a sentirnos llamados a la santidad”, concluyó.