El Prior General pide salir del conformismo, ser coherente en la evangelización y responder a la llamada a la santidad desde un perspectiva de comunión en el mensaje para la clausura del Año de la Santidad

“Que esta experiencia nos ayude a seguir sintiéndonos llamados a la santidad”. Es la propuesta más directa del Prior General de la Orden de Agustinos Recoletos, Miguel Miró, para la clausura del Año de la Santidad Agustino Recoleta. En un mensaje, el Superior de la Orden ha valorado estos meses como una “bendición del Señor para toda la familia agustino recoleta” y ha dejado importantes reflexiones sobre la santidad. Concretamente se centra en tres asuntos principales: salir del conformismo, ser coherente con sus palabra y acciones en la evangelización y responder mediante la comunión a la llamada de Dios a la santidad.

Miguel Miró comienza su mensaje con un mensaje claro: “Entender la vida en clave de santidad es poner en el centro de nuestra vida a Cristo, lo cual supone apertura y disponibilidad”. Esto, dice, es un “proceso de conversión” en cada uno. Este era el principal objetivo del Año de la Santidad: redescubrir el amor y la misericordia que el Señor tiene con todo la humanidad.

Para el Prior General, este año y sus frutos son motivos para dar gracias a Dios. No obstante, pide que las ansias de santidad no se acaben este 13 de noviembre con la clausura del Año de la Santidad. “Que esta experiencia nos ayude a seguir sintiéndonos llamados a la santidad”, dice con firmeza. Para ello, asegura que es necesario salir del conformismo, de la ambigüedad y de la indiferencia.

La santidad, “una chispa que enciende el fuego del corazón”

La santidad tiene que ser un deseo fuerte del cristiano, profundo dentro de cada uno, como así explicaba San Agustín. Miguel Miró dice: “La santidad es como una chispa que enciende fuego dentro del corazón”. Como seguidores de Cristo según San Agustín, pide tener “un corazón inquiero, como Recoletos aún más encendido”. “En esto -resume- consiste esta llamada a la santidad”.

Esta propuesta de salir del conformismo y “vivir con audacia el evangelio” debe ser la propuesta que la familia agustino recoleta haga al mundo. Para ello es necesario el compromiso propio con esa idea. “No podemos decir una cosa y nosotros hacer otra; ser santos es ser coherente, con nuestra propia fe, con lo que decimos y lo que hacemos”, indica el General de la Orden, que pide coherencia en la misión evangelizadora.

“La santidad no es algo individual”, dice el Prior General

El segundo mensaje es el de la comunión, como miembros de la Iglesia y como agustinos recoletos. Es necesario animarse mutuamente a la santidad. “La santidad no es algo individual; tenemos que aprender a ver la santidad en un sentido colectivo”, dice. Esto es, afirma, lo que la Orden necesita para su revitalización y para servir a la Iglesia. Deja claro el testimonio de santidad que, tomando a los santos como ejemplo, debe dar la Orden de Agustinos Recoletos: “Que seamos una comunidad alegre, que vive, que está disponible, que trabaja con alegría…”.

El último mensaje es el de comunión, ya no solo dentro de la Orden sino con todo el mundo. “Donde haya división que sepamos nosotros poner comunión en la diversidad”, una diversidad que es “riqueza” para crecer humana y espiritualmente en todos los sentidos.

“Ojalá entendiéramos todos a raíz de este año esta llamada a la santidad desde una perspectiva de comunión: en la sociedad, en el mundo, con la gente con la que tratamos, con todos”, termina diciendo Miguel Miró en su mensaje en la festividad de todos los santos de la Orden en la que se clausura el Año de la Santidad Agustino Recoleta.