Josefa Inés de Benigánim. La Nina

Josefa María será siempre en lo mental una niña, y se hizo monja para ser toda sólo de Jesús. En el claustro vivió únicamente para amar, y fue como una zarza ardiente, inocente, sencilla e ingenua, siempre gozosa y agradecida para servir. Se consideraba admitida por caridad en la casa de Dios para pedir por todos tanto vivos como difuntos, y defensora celosa de las misiones.