En 1588 un grupo de frailes sintió la llamada de seguir a Cristo de forma más intensa mediante la pobreza y la interioridad. Más de 400 años después de la Recolección, miles de personas -laicos y consagrados- siguen el carisma agustino recoleto

La familia agustino recoleta celebra el 5 de diciembre el día de la Recolección, la fiesta que recuerda a quienes han precedido en el carisma agustino recoleto a las miles de personas que conforman la familia actualmente. Fue en 1588 -hace 429 años- cuando un grupo de frailes agustinos sintió la llamada del Espíritu Santo a seguir a Cristo mediante el carisma de San Agustín de una forma más intensa; mediante la interioridad y la pobreza, partiendo de la familia agustiniana.

“Había religiosos inquietos que quería vivir una vida más evangélica, ser más fieles a su vocación y responder tal y como lo entendían a las necesidades de la Iglesia. Se plasma en un movimiento que buscó organizarse y vivir una vida consagrada más intensa”. Así lo explica el Prior General de la Orden de Agustinos Recoletos, Miguel Miró. De esta forma, con la posterior aprobación del papa Pío X como orden religiosa, fue tomando forma el carisma agustino recoleto surgido de la Recolección.

 

El superior de los Recoletos clarifica esta idea: “Somos herederos de San Agustín, formamos parte de la familia agustiniana y vivimos nuestra propia identidad”. Como parte de la familia agustiniana, el Prior General de la Orden de San Agustín, Alejandro Moral, cree que el futuro del carisma agustiniano está en la unidad de todos sus miembros. “Nuestro carisma es la unidad en la caridad. Nos gustaría trabajar más juntos, es algo a lo que deberíamos tender por tener el carisma de San Agustín”, dice.

Los dos superiores de las órdenes coinciden en que la colaboración entre Agustinos y Agustinos Recoletos ya es amplia en España, Brasil o Colombia. Miguel Miró plantea retos en esta colaboración en el futuro: “Debemos buscar profundizar en la enseñanza de San Agustín, en llevar a cabo una misión evangelizadora desde nuestra inspiración agustiniana y potenciar la vida comunitaria. Aquí nos podemos apoyar”.

La posible unión de agustinos en el futuro

Alejandro Moral va más allá de la colaboración. Plantea la posibilidad de una unión de toda la familia agustiniana. “El Consejo General –asegura– me encomendó escribir una carta de invitación al prior general de los Recoletos y su consejo para comenzar ciertos caminos de unificación entre todos”.

Si bien el Prior General de los Agustinos Recoletos no niega esta posibilidad, puntualiza: “Hay que tener en cuenta que no por ser más vamos a evangelizar mejor, sino por ser más fieles y vivir aquello que la Iglesia espera de nosotros”.

Un carisma afianzado

Para el prior general, Miguel Miró, la Recolección no fue “una separación o una ruptura”. “Fue –dice– un proceso que se fue afianzando y que la Iglesia reconoció.

El Capítulo de la Provincia de Castilla, celebrado en Toledo el 5 de diciembre de 1588, determinó que en algunas casas se viviera este nuevo modo de vida. A los pocos años de iniciarse la recolección, en 1605, parte la primera expedición misionera a Filipinas.

Los agustinos recoletos son herederos de la forma de vida suscitada por San Agustín (354-430) y asumida en el siglo XIII con espíritu mendicante por la Orden de San Agustín (Gran Unión de 1256). Después de más de tres siglos de historia, en 1912, fueron reconocidos por la Iglesia como orden religiosa autónoma.

Los agustinos recoletos, viviendo la vida fraterna en comunidad, quieren seguir a Cristo, casto, pobre y obediente; buscan la verdad y están al servicio de la Iglesia; se esfuerzan por crecer en la caridad según el carisma de san Agustín y la intensidad propia de la Recolección, movimiento de interioridad y radicalidad evangélica.