Los Teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos aprobaron el 14 de febrero de 2017 las virtudes heroicas de la Madre Mariana de San José (1568 – 1638), fundadora de las Agustinas Recoletas

El 15 de febrero de 2017 Mons. Carmelo Pellegrino, promotor de la fe de la Congregación de las Causas de los Santos, comunicó al Postulador general de la Orden, P. Samson S. Silloriquez, , que el día anterior (14 de febrero) durante el Congreso presidido por el mismo promotor de la fe, los teólogos de la Congregación votaron por unanimidad (9 de 9) a favor de las virtudes heroicas de la Madre Mariana de San José, fundadora de las Agustinas Recoletas. Al conocerse el resultado, los mismos teólogos expresaron con un gran aplauso su complacencia por este reconocimiento. Entre los comentarios expresados en este Congreso se señaló que la Madre Mariana es una bella figura, humana y religiosa, con escritos muy importantes.

La apertura del proceso diocesano de la causa de esta Sierva de Dios tuvo lugar en el madrileño convento de la Encarnación el 27 de abril de 1993. Tres años más tarde, el 10 de julio de 1996, se celebró en el mismo escenario la sesión de clausura de la fase diocesana. Debe reconocerse, especialmente en la preparación y desarrollo de todo el proceso, la meritoria labor del Postulador general de la Orden en aquellos años, P. Romualdo Rodrigo y del P. Jesús Díez Rastrilla que investigó y los documentos y los organizó. Fruto de ese trabajo fue la cuidada elaboración de la Positio super virtutibus de la Madre Mariana, que sintetizaba los principales testimonios del proceso diocesano y que serviría de base al estudio de la causa por parte de los teólogos de la Congregación de las Causas de los Santos.

La Positio fue presentada en 2007 a la Congregación de las Causas de los Santos. Debe tenerse en cuenta que una peculiaridad de la causa de la Madre Mariana de San José es su condición de “histórica”, ya que pese al secular reconocimiento de la fama de santidad de la Madre Mariana entre las agustinas recoletas, su proceso de canonización se abrió formalmente más de tres siglos y medio después de su muerte. De ahí que un requisito fundamental era trabajar adecuadamente y con método científico tanto la biografía como la edición crítica de sus escritos. Todo ello debió ser presentado oportunamente a una comisión de historiadores nombrada por la Congregación de las Causas de los Santos, la cual emitió su voto a favor de la historicidad del trabajo el 30 de noviembre de 2007.

En este sentido, es importante señalar que tras la culminación, en 1996, de la fase diocesana del proceso de canonización se ha producido una notable bibliografía sobre la Madre Mariana de San José. Hay que destacar y reconocer la valiosa aportación del P. Jesús Diez Rastrilla, OAR al conocimiento de la figura y escritos de la Madre Mariana. Ha dedicado muchos años al estudio de estos escritos y al cuidado la edición crítica de los mismos. Fruto de ello fue la publicación de las Obras completas de la Madre Mariana de San José, en un volumen de 1538 páginas editado por la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC Maior, 115) en 2014. En 2015 el P. Jesús publicó también en un volumen de la Colección Lámparas Ardientes un librito de 96 páginas, titulado Mariana de San José. Mística y fundadora. Finalmente, en 2016 la Biblioteca de Autores Cristianos publicó en la Colección Clásicos de la Espiritualidad, 35, un volumen de 309 páginas titulado Vida mística: experiencia y relato. Mariana de San José. Cuentas de conciencia y Comentario al Cantar de los Cantares, edición crítica, introducción y notas del P. Jesús Diez Rastrilla.

Una vez expresado el voto favorable de los teólogos de la Congregación de las Causas de los Santos sobre las virtudes heroicas de la Madre Mariana de San José, el paso siguiente será esperar la evaluación de dichas virtudes por una especial comisión de Obispos y Cardenales quienes, en el día indicado por el Prefecto de la misma Congregación, Angelo Cardenal Amato, SDB, darán su voto sobre las virtudes de la Sierva de Dios. Obtenido el voto favorable, como es de suponer que lo sea tras el de los teólogos, vendrá la confirmación y declaración de la heroicidad de las virtudes de la Madre por parte del Papa Francisco.

Próximamente se reunirá la comisión de Obispos y Cardenales. Esperemos también que pronto el Papa declare que la Madre Mariana de San José vivió con heroicidad las virtudes. Tras esta declaración, y en espera de que sea confirmado un milagro hecho por intercesión de la Madre –requisito para la beatificación–, se le podrá denominar “Venerable”.

Datos biográficos de la Madre Mariana de San José

Vida y fundaciones

Mariana de San José nació en Alba de Tormes (Salamanca), el 5 de agosto de 1568. A tierna edad murió su madre. Pasó su infancia entre Alba de Tormes y Ciudad Rodrigo, con su padre y con otros parientes. En 1577, tras la muerte de su padre, acaecida en 1576, fue llevada por sus familiares al convento de las Agustinas de Santa Cruz de Ciudad Rodrigo, donde tenía dos tías, hermanas de su padre, y una hermana poco mayor que ella. Otras dos hermanas estaban en otro convento, el de las Franciscanas de la Madre de Dios en Coria (Cáceres). A la edad de 18 años renunció a cualquier posibilidad de matrimonio y tomó el hábito de Agustina. El 21 de febrero de 1587 hizo la profesión religiosa.

No fue fácil su vida en el convento de Ciudad Rodrigo, pues Dios la purificó con no pocas pruebas. Entre momentos de fervor, tentaciones, sequedades y tribulaciones fue madurando su espíritu. La vida austera, la lectura de libros espirituales, sobre todo los escritos de Santa Catalina de Siena, las vidas de los santos y las obras de Santa Teresa, y las penitencias que se imponía o le enviaba el Señor la fueron madurando para la vida mística, que crecerá extraordinariamente cuando inicie la vida de recoleta.

Las monjas descubrieron las virtudes de Mariana y la eligieron primero Maestra de novicias y después Priora (1599-1603). Entre tanto el Provincial de los Agustinos de Castilla, Padre Agustín Antolínez, proyectaba abrir un convento de Monjas Recoletas. Le ofrecieron uno en Éibar. Entre las cuatro elegidas para iniciar la Recolección de las Monjas Agustinas estaba la Madre Mariana, que aceptó formar parte del grupo. El 8 de mayo de 1603, con otras tres mojas y algunas jóvenes aspirantes, comenzó su andadura el convento de Eibar. Un año más tarde, el 23 de mayo de 1604, la Mariana profesó como Agustina Recoleta y trueca sus apellidos por el de “San José”. En adelante se llamará Mariana de San José.

Un año después, la Madre Mariana fundó otro monasterio recoleto en Medina del Campo, a los que siguieron otros en Valladolid, Palencia y finalmente el de la Encarnación en Madrid. La reina Margarita de Austria, que la había conocido en Valladolid y sabía también del estilo de vida que había establecido en sus monasterios, pensó en ella para la revitalización del monasterio de recoletas de Santa Isabel, fundado por san Alonso de Orozco. El monasterio atravesaba un momento de crisis. Para ayudarle a superarla lo tomó bajo su protección y puso de Priora a la Madre Mariana, a quien confió también la Encarnación, el monasterio nuevo que se proponía construir. En junio de 1611 se colocó la primera piedra del monasterio de la Encarnación. Desgraciadamente, la reina moriría poco después, en octubre de 1611. Su esposo, el Rey Felipe III, se hizo cargo de la construcción del monasterio, donde se establecerá la Madre Mariana con la comunidad en julio de 1616.

El Rey, a imitación de su esposa, y muchos notables de Madrid y autoridades eclesiásticas, incluido el nuncio de Su Santidad, visitan a la Madre Mariana para pedirle consejo. Tenía gran ascendencia en la comunidad y entre la gente que la visitaba, pero llevaba una vida austera y escondía los dones y gracias místicas que Dios le concedía. Pasó en el monasterio de la Encarnación 22 años dedicada a la penitencia y a la oración. Murió el 15 de abril de 1638.

Fue sepultada en la bóveda destinada a enterramiento de las monjas, y pocos años después fue exhumada y colocada en un lugar más digno. En 1644 fue reconocido su cadáver por tres médicos, que certificaron que estaba incorrupta. A través de los años su cuerpo ha sido reconocido varias veces.

Fama de santidad

La Madre Mariana de San José fue ciertamente una gran asceta. Sus ansias de perfección la incitaron siempre a mortificar sus apetitos y a elegir una vida austera: largas horas de oración, mortificación en la comida y en el sueño, disciplinas. Dios le concedió gozar de dones y gracias místicas, comunicaciones internas, cambio de corazón, experiencias inefables, matrimonio espiritual.

Sus escritos y consejos la acreditaron como una de las más insignes místicas del Siglo de oro español, comparable con santa Teresa y San Juan de la Cruz.