La encíclica Evangelii Gaudium del Papa Francisco propone un modelo de santidad basado en la caridad con el prójimo y la solidaridad, bases del apostolado social de ARCORES

Dios hace una llamada generalizada a la santidad, como así se ha recordado en el Año de la Santidad Agustino Recoleta. Todos están invitados a alcanzarla a través de diferentes caminos. La caridad en la vida cotidiana y con los más necesitados es uno de ellos. Lo dice San Pablo a los Gálatas: “la fe que se hace activa por la caridad”.

El Papa Francisco actualiza en su encíclica Evangelii Gaudium el mensaje del Evangelio al mundo actual, lo que se traduce en el cristiano misionero que busca la paz y la justicia social. El Evangelio pide el compromiso del cristiano con los demás como forma de vivir la fe.

“La aceptación del primer anuncio, que invita a dejarse amar por Dios y a amarlo con el amor que Él mismo nos comunica, provoca en la vida de la persona y en sus acciones una primera y fundamental reacción: desear, buscar y cuidar el bien de los demás” (EG 178).

La solidaridad con los demás: fe cristiana

Realizar obras de caridad con el hermano necesitado supone cumplir con el carisma misionero de la Iglesia, con el mandato de Cristo para el mundo. “El servicio de la caridad es también una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia y ex presión irrenunciable de su propia esencia. Así como la Iglesia es misionera por naturaleza, también brota ineludiblemente de esa naturaleza la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve” (EG 179).

El Evangelio exige al cristiano que se de a los demás y que sea solidario. “Leyendo las Escrituras queda por demás claro que la propuesta del Evangelio no es sólo la de una relación personal con Dios”, explica el Papa (EG 180). No obstante, tampoco es la de pequeños gesto de caridad. Exige un compromiso pleno. Es lo que Francisco llama una “caridad a la carta” y en consecuencia una “santidad a la carta”, en la que se elige la forma más cómoda de ser solidario y santo.

“Nuestra respuesta de amor tampoco debería entenderse como una mera suma de pequeños gestos personales dirigidos a algunos individuos necesitados, lo cual podría constituir una «caridad a la carta», una serie de acciones tendentes sólo a tranquilizar la propia conciencia” (EG 180).

El Evangelio tiene en el mundo actual una dimensión no solo interior sino también social. Cristo pide al cristiano la inclusión de los excluidos: personas sin hogar, pueblos indígenas, ancianos y niños. No se puede dejar a las instituciones políticas, afirma, el trabajo por ellos; depende del cristiano, quien debe responder al mandato de Dios de estar al lado del necesitado.

Responder a esta llamada de Dios a través de la solidaridad y la caridad supone un sí a la santidad a través del camino que Cristo mostró. Así lo explica Jesús cuando le preguntan qué mandamiento es más importante: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mt 22, 37-40).

La red solidaridad internacional agustino recoleta ARCORES recoge en su filosofía este camino. A través de la fe y del carisma agustiniano, extiende la ayuda a todas las obras sociales de la familia agustino recoleta en todo el mundo. Así, con la asistencia a los enfermos, la creación de escuelas para niños o la construcción de casas para víctimas de catástrofes, se busca vivir la fe de la forma que muestra Francisco en Evangelii Gaudium.

Son ejemplos de esta santidad Santo Tomás de Villanueva o San Ezequiel Moreno. El primero encontró la santidad abandonándose por completo a los demás y dando todo lo que tenía, llevando a cabo en su propia vida el mensaje del Evangelio. San Ezequiel, mediante la denuncia de las injusticias sociales y a través de la caridad en los lugares más necesitados de Colombia.