Los pasados 30 y 31 de agosto, se ha celebrado en la Uniagustiniana de Bogotá un simposio dedicado a Fray Andrés de San Nicolás, agustino recoleto, con motivo de los 400 años de su nacimiento. Este simposio, organizado por la Provincia de Nuestra Señora de la Candelaria, ha sido un homenaje a uno de sus hijos más ilustres.

Este ha sido uno de los actos programados para todo un Año Centenario programado por la Provincia. Un Año que se clausurará el 17 denoviembre en Bogotá, y que se había inaugurado en El Desierto de la Candelaria (Ráquira, Boyacá), el pasado 26 de mayo. El convento de El Desierto es la cuna donde surgió la Recolección en América (1604), y la cuna también donde Andrés de San Nicolás nació en el año 1633.

¿Quién fue Andrés de San Nicolás?

Andrés de San Nicolás, en efecto, nació en Bogotá en1617. Con 17 años profesó como agustino recoleto en El Desierto de la Candelaria, la casa madre de la Orden en lo que entonces se llamaba Nueva Granada. Durante 10 años vive en los conventos recoletos de su tierra, y en 1645 se traslada a Europa, donde residirá el resto de su vida. Vivirá en Roma durante casi cinco años (1654-1659) y los otros años en España, principalmente en Madrid y en Alcalá de Henares. En Madrid le sorprenderá la muerte un 20 de noviembre de 1666.

Fray Andrés es el primer cronista de la Recolección y el autor del primer tomo de la Historia general de los agustinos recoletos, impreso en Madrid el año 1664. Pero también es autor, sea en latín sea en castellano, de otras obras concernientes a la Orden cuya variada temática va de lo jurídico a lo espiritual, pasando por lo piadoso y lo histórico. En lo personal era hombre sumamente culto, muy espiritual y de gran fama como predicador.

Las conferencias, en total, han sido siete. Las dos primeras presentaban la figura y el entorno del ilustre polígrafo colombiano, y corrieron a cargo de dos agustinos recoletos de su misma procedencia: monseñor Alejandro Castaño, obispo de Cartago (Colombia) y José Uriel Patiño Franco.

Cuatro de las siguientes presentaban otras tantas obras salidas de la pluma de fray Andrés. La más temprana (1654), titulada Lamentos de un pajarillo solitario, es de forma barroca y carácter estrictamente espiritual: en ella el autor se representa como un pajarillo que revolotea al amparo de cada una de las cinco llagas de Cristo en la Cruz. Le correspondió presentarla a Germán Andrés Rodríguez Herrera.

Pablo Panedas Galindo se ocupó de otra obra que lleva por título Cosecha de la mies del Señor (1656), en la que fray Andrés teje la crónica de las primeras misiones de la Orden y la cosecha de sus primeros mártires, en Filipinas, Japón y Colombia. Ángel Martínez Cuesta, en fin, hizo la presentación de una obra que ha permanecido inédita: una Defensa de las reformas surgidas en el seno de la Orden agustina a finales del siglo XVI.

Completaban el programa dos conferencias coincidentes en el tema: la novela histórica que lleva por título El Desierto prodigioso y el prodigio del Desierto, de cuya trama fray Andrés es uno de los protagonistas. Ambas estaban a cargo de dos ilustres intelectuales: Edilberto Cruz, de la Academia Colombiana de la Lengua, y Javier Ocampo, de la Academia Boyacense de Historia.

El primer día se presentó también el vídeo titulado: “La más aventajada pluma del Nuevo Reino”, que ha elaborado el Centro Agustiniano de Medios (CAM) de la Uniagustiniana. Protagonista del vídeo, obviamente, es fray Andrés, cuya vida y obra son glosadas por monseñor Alejandro Castaño y el agustino recoleto Enrique Eguiarte.

En otro de los momentos, los participantes en el Simposio se trasladaron a la última planta de la Uniagustiniana para asistir al desvelamiento de un retrato del protagonista del simposio, colocado a la puerta del auditorio que de hoy en adelante llevará su nombre: “Fray Andrés de San Nicolás”. Y, al día siguiente, ya como colofón del simposio, la actividad tuvo lugar en la biblioteca que el Centro tiene dedicada a Fray Pedro Fabo, en cuyo interior se descubrió una estatua de bronce del protagonista de este IV Centenario.