La misión de Bocas del Toro acoge el encuentro de pastoral indígena en Canquintú

De manera rotativa las tres diócesis comparten la sede de los emangbunabri (encuentros de pastoral indígena), de tal manera que este año le correspondió a la misión agustino-recoleta de Canquintú.

Las delegaciones participantes fueron llegando a Chiriquí Grande. Desde ahí partieron los tres botes rumbo a Canquintú. El mar en calma y una leve lluvia sirvió para atenuar el sol en el trayecto. Aproximadamente tres horas en cayuco hasta Bisira y desde allí los camiones que el padre Corpus López de Ciordia utiliza para la construcción de la carretera fueron el vehículo ideal para finalizar los aproximadamente 12 kilómetros hasta Canquintú. Los que conocen las dificultades que entraña el llegar hasta la misión estarán de acuerdo con nosotros al afirmar que fue algo histórico.

Las instalaciones del colegio, la iglesia y toda la infraestructura que los misioneros han construido fueron motivo de admiración para cuantos llegaban por primera vez. Al caer la tarde, el encuentro comenzó con la celebración de la eucaristía, presidida por Monseñor Aníbal Saldaña y concelebrada por los sacerdotes presentes. Los días siguientes la misa fue preparada por cada delegación, incluyendo en la liturgia abundantes elementos de la cultura gnobe.

El análisis de la situación de los pueblos gnobe, buglé, naso y bibrí, la iluminación de la Palabra y la doctrina de la Iglesia, los compromisos asumidos por las delegaciones y una amplia participación de todos fueron los elementos que hicieron de este encuentro algo enriquecedor para todos.

Ley 10

La Iglesia panameña tiene un largo recorrido de acompañamiento estructurado y eficaz a los pueblos indígenas, reconocido en diversas instancias del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Podemos afirmar que uno de los frutos de este acompañamiento fue la creación de las dos comarcas indígenas reconocidas mediante la Ley 10 promulgada en el año 1997. El rigor nos exige decir que fue una decisión política de justicia hacia los pueblos indígenas por parte del Estado panameño, pero también que en esta decisión tuvo mucho que ver la acción pastoral de la Iglesia, y particularmente de los misioneros agustinos recoletos de Bocas del Toro. La comarca Gnobe Buglé comparte territorio con las diócesis de David y Santiago y con la prelatura de Bocas del Toro.