“La espiritualidad agustino-recoleta ofrece un estilo de vida para ser feliz y hacer felices a los demás”

Pregunta.- Guillermo, estos días he tenido la suerte de coincidir con usted en el retiro de la Fraternidad Seglar y en la reunión con los voluntarios del CARDI. Dos dimensiones claves para el laico cristiano de hoy son la espiritualidad y el servicio de caridad. ¿Qué hace como voluntario en el Centro Agustino Recoleto de desarrollo integral de México?
Respuesta.- Mi colaboración fundamentalmente tiene lugar en el área administrativa. Empezamos con la coordinación de donativos, es decir, lo que tiene que ver con la captación de recursos, como el sorteo anual, el desayuno anual, el contacto con las fundaciones, con los donadores tanto en especie como en dinero, el contacto con benefactores y con las fraternidades que apoyan la institución, el seguimiento de las actividades en el proceso de construcción y adaptación del nuevo edificio, las compras de muebles y equipos o materiales, recursos humanos, y algunos trámites con dependencias de gobierno.

P.- ¿En qué consiste el CARDI?
R.- Es un “Centro de Acompañamiento y Recuperación de Desarrollo Integral” que brinda un espacio de hospitalidad y acogida a personas, en su mayoría del interior del país, que viven en condiciones de extrema pobreza, que llegan a los hospitales con su enfermo, en situaciones de dolor, angustia, tristeza, soledad. Al acudir al CARDI son recibidas con amor y cariño para brindarles el acompañamiento, la asistencia, la disponibilidad de ser escuchadas, la ayuda en alimentos, medicinas, terapias, y otros recursos que les sirvan para recuperar su integridad como seres humanos. CARDI no sólo espera a que lleguen, también va a los hospitales a acompañar a enfermos, va a las salas de emergencia a llevar algo de alimento como pan y café, lleva a familias o enfermos a las terminales de autobuses o hasta su propia casa. Además CARDI ofrece diversos cursos, talleres y diplomados, para toda persona que esté interesada en el tema tan importante de desarrollo humano



CARDI es un “Centro de Acompañamiento y Recuperación de Desarrollo Integral” que brinda un espacio de hospitalidad y acogida a personas, en su mayoría del interior del país, que viven en condiciones de extrema pobreza.
120 voluntarios al servicio de los demás en CARDI

P.- ¿Cuántos voluntarios hay y qué hacen?
R.- Hay 120. Aunque el trabajo se va distribuyendo entre todos, siempre se tienen asignaciones a determinados voluntarios de acuerdo a su capacidad, edad, estado de salud o disponibilidad de tiempo. Así podemos decir que:

Para el acompañamiento en los hospitales se tienen 25. 
Para el trabajo en el dispensario se tienen 35. 
Para entrega de vales de comida 15.
Para llevar pan y café a el área de emergencias 25.
Los sábados de manera especial llegan 20 jóvenes que preparan y sirven la comida a beneficiarios, y después reciben la formación.

P.- ¿Cómo forman a los voluntarios?
R.- Primero se les entrevista para conocer lo que les motiva a colaborar. Se les explica la necesidad de tomar los cursos de voluntario y de vivir las experiencias en el CARDI; que se involucren en el ambiente, que vean las necesidades que tienen otras personas. En los cursos se les imparte Tanatología, Logoterapia, Autoestima, Espiritualidad, y periódicamente, reciben psicoterapia de grupo, que también la necesitan.

P.- ¿Cómo se ha constituido el CARDI y de quiénes reciben ayuda para mantener sus servicios?
R.- CARDI es un proyecto de la Orden de Agustinos Recoletos que inició en 1961, ante la constante demanda de ayuda por parte de enfermos y sus familiares de escasos recursos que acuden a los hospitales de la Colonia Doctores, en la Ciudad de México. En asamblea de religiosos antes del capítulo, estando como vicario de México fray Sergio Sánchez Moreno, el 6 de marzo de 2006, ante el notario público Arturo Adolfo Llorente y siendo fundadores los frailes Francisco Javier Acero y Rafael Castillo, se constituyó formalmente con el nombre de Centro de Acompañamiento y Recuperación de Desarrollo Integral, como asociación civil sin fines de lucro. Sus objetivos son, entre otros, brindar a enfermos y familiares un lugar de descanso, comida, medicinas, duchas, lavandería, hospedaje, atención espiritual y psicológica, cursos y talleres de desarrollo humano y orientación social. Actualmente el consejo directivo está formado por: fray Francisco Javier Acero Pérez (presidente), fray Félix Troncoso (tesorero) y Tere García (secretaría).

CARDI recibe ingresos por varios conceptos: sorteo anual, desayuno anual, donativos de fundaciones (entre otras están: F. Chrysler, F. Julita T del Valle, F. Alfredo H. Helú, F. Herdez), recurrentes (cargo mensual a tarjetas de Crédito), personas de las comunidades, y por cursos y talleres. También se reciben donativos en especie, como medicinas, aparatos médicos, despensa, muebles y materiales diversos.

P.- ¿Qué valores descubren los voluntarios en el CARDI?
R.- Son varios y muy importantes: el amor al prójimo, la caridad, el sentido humano, el servicio a los demás sea o no católico, la integridad de la familia, el crecimiento personal, la comprensión, la tolerancia, el perdón, la disposición a escuchar.

P.- ¿Qué aspectos habría que impulsar para que el CARDI se consolidara y creciera?
R.- Promover más el voluntariado masculino, promover más el voluntariado juvenil, integrar un patronato o consejo de honor que apoye fuertemente la institución, crear una estructura académica de alto nivel relacionada con los temas de desarrollo humano e integrar una estructura administrativa que opere con los métodos tecnológicos avanzados.



La espiritualidad es para mí la fuerza que me empuja a llevar una vida de fe y poder colaborar con generosidad y entusiasmo en el CARDI.
La espiritualidad agustino-recoleta, una ayuda crucial

P.- Usted es también miembro de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta, ¿le ayuda la espiritualidad laical agustino-recoleta en el voluntariado?
R.- Indudablemente, la espiritualidad es para mí la fuerza que me empuja a llevar una vida de fe y poder colaborar con generosidad y entusiasmo en el CARDI. Pienso que los seres humanos tendemos a las rutinas, a las inercias y a ciertos vicios que nos van vaciando el alma y vamos perdiendo el sentido del amor a Dios y al prójimo. Sin embargo, estar en la fraternidad es de gran ayuda porque cada vez que nos reunimos, es como ir a cargarse de energía, de ánimo, de alegría y de entusiasmo. Precisamente la espiritualidad no permite que uno caiga en las rutinas o vicios sino que ayuda a desarrollar iniciativas y a impulsar más ideas para seguir trabajando.

P.- ¿Qué cree usted que puede ofrecer esta espiritualidad a los hombres y mujeres de hoy?
R.- Esta espiritualidad ofrece algo muy importante: un estilo de vida para ser feliz y hacer felices a los demás. Ofrece vida sacramental, vida de familia, oportunidades para el apostolado, acompañamiento, preparación, formación, orientación, convivencia y amistad. A los hombres y mujeres de hoy nos urge tomar estos ofrecimientos ante la ausencia de Dios por tanta influencia negativa.