Los jóvenes agustinos recoletos (JAR) de misión en Argentina

La riqueza del carisma agustino recoleto es compartido por religiosos, religiosas y seglares adultos y jóvenes. Las maneras de de plasmarlo en nuestro mundo son muy diferentes pero, sin duda, este carisma vivido por los jóvenes alcanza cotas insospechadas.

Ejemplo de ello es la misión que han desarrollado jóvenes agustinos recoletos de San Martín, Buenos Aires, Mar de Plata, Rosario y Santa Fe en Victoria (Entre Ríos – Argentina). Del 8 al 15 de enero, un total de 46 jóvenes agustinos recoletos, acompañados de tres religiosos, Fr. Darío Quintana, Fr. Juan Pablo Magnanelli y Fr. Sebastián Canastrelli, y dos religiosas MAR han hecho realidad el mandato de Jesucristo: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio”. Y, además, con esa fuerza y alegría que caracteriza a la juventud.

Tarea evangelizadora

El grupo misionero se hospedó en un barrio alejado de la parroquia central de Victoria llamado “Quinto Cuartel”, junto a la capilla San Benito. Allí funciona un comedor para niños sin recursos. Durante los días de misión el tiempo se dividía en dos momentos: la tarea, propiamente, evangelizadora y otras tareas de la casa.

Cada jornada comenzaba con la oración, para lo que se siguió el esquema de ejercicios en la vida cotidiana con san Agustín. Seguidamente se salía a visitar las casas del barrio, ofreciendo a los vecinos la bendición de la casa, la unción de los enfermos, un momento de oración o, simplemente, una animada conversación en torno a un mate.

En la tarde las actividades se dividían entre juegos con los más pequeños, visitas a hogares de ancianos, visitas al hospital o a la cárcel de Victoria. La jornada culminaba con la celebración de la Eucaristía, a la que se invitaba a todos aquellas personas a quienes habían visitado durante el día. Finalmente, cena, oración de la noche y preparativos para el día siguiente.

Como grandes momentos para el recuerdo destacar los cuatro bautismos de niños que se celebraron y el gran clima de fraternidad y alegría que reinó en todo momento. Esos fueron los ingredientes que ayudaron a realizar el servicio de evangelización con fortaleza, a pesar de las dificultades del lugar y las incomodidades sufridas.

«La mies es abundante, pero los trabajadores pocos»

Esta experiencia de misión, ya clásica entre los jóvenes agustinos recoletos de Argentina, supone un gran impulso en sus vidas, renovando el entusiasmo de seguir a Jesús y el deseo de anunciarlo en medio de sus preferidos, los que más sufren o los que todavía no lo conocen. Es, además, una puerta abierta a descubrir la vocación a la misión, pues “la mies es abundante, pero los trabajadores son pocos”.