Ordenación sacerdotal de fray Daniel Racancof en Guatemala

El pasado 13 de enero se ordenaba sacerdote fray Daniel Racancof en la Catedral de Quetzaltenango (Guatemala), acompañado de familiares y amigos, así como miembros de la Orden de Agustinos Recoletos y feligreses de su parroquia de San Nicolás y del Colegio Agustiniano. La comunidad de Agustinos Recoletos de Guatemala asumió la responsabilidad de preparar este acto con la presencia y la participación de los hermanos de Xela y de Toto.

La celebración Eucarística fue presidida por Monseñor Mario Alberto Molina OAR, Arzobispo de los Altos Quetzaltenango-Totonicapán. Lo acompañaban el P. Provincial Fray José María Aguerri OAR, el Vicario Provincial Fray Miguel Ángel Ciaurriz OAR y casi todos los religiosos agustinos recoletos de la Delegación de Guatemala, los padres Mateo, Arrondo, Lopeandía, Miguéliz, Jacinto, Julio, Max, Axel, Arturo, Bolívar, Lorenzo y varios sacerdotes del Clero diocesano.

Ceremonia de ordenación sacerdotal

A continuación se fueron sucediendo los diversos pasos de la ceremonia y los momentos más importantes como el interrogatorio, las letanías, la imposición de manos, la oración de consagración etc…que despertaron muchas emociones tanto en el nuevo sacerdote como en todas las personas que participaron de este día tan grande.

Dentro del rito de ordenación, todo transcurrió con la solemnidad que corresponde a una fiesta como esta, pero sencillamente explicado paso a paso, por el Postulante Evans. Los padres de fray Daniel ayudaron a su hijo revestirse con las vestimentas litúrgicas del Alba y la Casulla, para que una vez ordenado, ejerciera su función de sacerdocio junto al obispo ordenante.

La caridad pastoral

Monseñor Mario en una homilía sencilla y a la vez, profunda, muy cercana al ordenando, al que se dirigía en más de una ocasión, le habló de todo lo que supone una ordenación sacerdotal, de lo que es lo propio del sacerdocio, de la caridad pastoral, insistiéndole en que tenga paciencia con todos y por último que sea hombre de oración profunda para cumplir con su misión de servicio.

Antes de la bendición final, el nuevo Sacerdote se dirigió a todos los presentes con unas palabras sencillas de agradecimiento para todos, comenzando por sus padres, y continuando con la comunidad que le acogió, a los parroquianos y amigos que le acompañaron en este acto

Tras finalizar la ceremonia se pasó a compartir un almuerzo con toda la comunidad y los invitados presentes reuniendo a sacerdotes, seminaristas y familiares e invitados de la familia.