La visita del Papa Francisco a Perú, en primera persona

El Santo Padre se encuentra hasta el próximo domingo 21 de enero en Perú, donde están presentes los Agustinos Recoletos. Nicolás Vigo está contando en primera persona el viaje de Francisco por el país y cómo están acogiendo los peruanos su llegada

18 de enero - El Papa ya está en Perú

El Papa Francisco pisó suelo peruano en medio de la aclamación de los fieles peruanos y de las autoridades políticas y eclesiásticas que acudieron hasta el aeropuerto internacional Jorge Chávez para recibirlo. El Sumo Pontífice llegó 50 minutos antes de lo previsto.

Pedro Pablo Kuczynski,  presidente de la República del Perú, acompañado de su esposa Nancy Lange, dio la bienvenida al Papa Francisco. El presidente emocionado le dijo: “Gracias por venir a esta tierra milenaria”.

El Santo Padre se desplazó desde el aeropuerto hasta la Nunciatura Apostólica del Perú en medio de especiales medidas de seguridad. Hizo el recorrido en medio de un mar de gente que se había reunido en las avenidas por donde pasaría la comitiva. Los católicos portaban pancartas, soltaban globos amarillos y blancos, coreaban el nombre de Francisco, entonaban canciones y batían palmas al paso del Santo Padre.

Un cordón humano de miles de policías y miembros del ejército peruano servían de barreras humanas para mantener el orden y evitar que la multitud llegue hasta a la comitiva papal.

Al final de la avenida Brasil, el Papa hizo una parada para rendir homenaje a la imagen de la Virgen María que se encuentra en el malecón. En ese lugar, el Papa abandonó el coche cerrado y subió al Papamóvil. Allí empezó su recorrido hasta la avenida Salaverry, sede de la Nunciatura.

Llegado a la sede de la Nunciatura Apostólica, después de saludar y bendecir a las personas que estaban allí, Su Santidad se dirigió a la multitud que esperaba sus palabras. El Papa cogió un micrófono y manifestó: “Muchas gracias por haber venido hasta aquí, gracias de corazón, quisiera darles a todos ustedes y sus familias, una bendición. Recemos juntos a la virgen”, fueron sus primeras palabras en tierra peruana. “Recen por mí. No se olviden, muchas gracias”, agregó.

El Papa Francisco irá el viernes 19, a Puerto Maldonado, en la selva peruana; el sábado 20, a Trujillo, en la costa; y finalmente, el domingo 21 a Lima, al capital del Perú.

Por Nicolás Vigo

19 de enero - El Papa Francisco en la selva peruana

El viernes 19 de enero, muy temprano en Santo padre salió desde la Nunciatura Apostólica rumbo al aeropuerto internacional Jorge Chávez para abordar el avión que lo ha conducido hasta Puerto Maldonado, en el departamento de Amazonas, en la selva peruana.

El Papa Francisco, nada más llegar a tierra amazónica, ha sido recibido por el obispo del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, Mons. David Martínez de Aguirre Guinea, quien dio una calurosa bienvenida. Por su parte el presidente del Perú, junto a autoridades civiles y los obispos peruanos, los esperaron en el Coliseo Regional de Puerto Maldonado.

El Presidente de Perú adelantó en su cuenta de Twitter los temas que se tratarían en este encuentro con el Papa: ““Hoy acompaño al papa Francisco en Puerto Maldonado para reafirmar la lucha contra la trata de personas y la tala ilegal y resaltar la importancia de proteger a las comunidades originarias y el medio ambiente”.

Apenas el Sumo Pontífice bajó del avión, dos niños le ofrecieron un ramo de flores autóctonas de la Región y otro coro de niños de la Infancia y Adolescencia Misionera le regalaron un canto. Por su parte, el Papa Francisco sonriente, hizo palmas, levantó los pulgares de ambas manos y coreó sus canciones. Luego los bendijo y avanzó para recibir el homenaje de otro grupo de jóvenes que le ofrecieron una danza nativa.

Después, el Papa subió a un coche y se desplazó hasta el Coliseo en el que tuvo lugar el Encuentro con los pueblos de la Amazonía. Después del protocolo oficial, el Santo Padre dio una vuelta entera por el coliseo para saludar a los asistentes. El Encuentro con los pueblos de la Amazonía empezó con danzas típicas ofrecidas por varios clanes de pueblos originarios.

Del mismo modo, dos representantes de las 350 comunidades nativas le hicieron llegar al Papa sus necesidades y pidieron que “no se borre su identidad. Que se respeten las tierras milenarias. Y que se tenga en cuenta su cultura”.

En su intervención el Santo Padre, les ha dicho que “la iglesia no es ajena a vuestra problemática y a vuestra vidas”. Asimismo, les ha ofrecido un mensaje positivo de reconciliación y ha lamentado el trato histórico que se les ha dado. También les ha pedido a seguir creyendo: “Plasmen una iglesia con rostro amazónico, con rostro indígena. Plasmen una Iglesia con rostro amazónica con rostro indígena”, manifestó.

De esta participación del Papa, se puede sacar un mosaico de frases preciosas que hablan de respeto a las culturas originarias, de inclusión y respeto. El Papa terminó su intervención pronunciando una frase en quechua, el idioma de los incas. La multitud irrumpió con aplausos y vivas. «No se olviden de rezar por mí», finalizó el Papa.

Minutos después, el Santo Padre recibió obsequios en el Instituto Jorge Basadre, en donde recibió el saludo de los portomaldonadinos. El Papa les dijo sobre la tierra: “Tierra herida y marginada. No somos la tierra de nadie. Ustedes no son tierra de nadie. La tierra tiene nombre, tiene rostro, los tiene a ustedes. Esta tierra tiene un precioso nombre: Madre de Dios”, manifestó.

Después, el Papa visitó el Hogar Principito. Almorzó, pasada la 1 de la tarde, con representantes de pueblos amazónicos en el Centro pastoral Apaktone. Después, a las 2:30 de la tarde cogió el avión para Lima, rodeado de aplausos y vivas de los peruanos de la selva.

Por Nicolás Vigo

20 de enero - El Papa en Trujillo: “No tienen derecho a dejarse robar la esperanza”

El Papa Francisco en su segundo día de visita al Perú, después de haber visitado la selva peruana, llegó a la costa norteña. Esta tierra fue afectada en los primeros meses de 2017 por el fenómeno climático ‘Niño costero’, motivo especial por el que el Papa quiso estar en esta ciudad: «quise estar y rezar con ustedes», indicó.

El Santo Padre llegó minutos antes de las 10 de la mañana y se encontró con una playa cubierta por una multitud de 200.000 personas que lo esperaban. Muchos de los fieles habían estado desde el día anterior; incluso, algunos habían acampado días antes, para tener un lugar cercano en el que pudieran ver al Papa. También llegaron a la playa de Huanchaco peregrinos de todo el norte del Perú, incluso del vecino país de Ecuador y de otros países.

La llegada del Papa

El Papa sobrevoló la playa en el avión oficial escoltado por 4 aviones militares, quienes apenas aterrizó el avión papal, deleitaron a la multitud con una serie de acrobacias aéreas que emocionaron a la multitud que cubría la playa de Huanchaco.

Minutos después, apareció Francisco sobre el Papamóvil y se desplazó por la playa para saludar a los peregrinos, mientras estos coreaban su nombre, levantaban pancartas e intentaban inmortalizar el momento por medio de fotografías y transmisiones en directo por las redes sociales.

También llegaron hasta el lugar el presidente del Perú, Pedro Pablo Pedro Pablo Kuczynski, su esposa y algunos congresistas y ministros.

La Eucaristía

Ella fue sencilla y estuvo concelebrada por los Obispos del Perú y más de 1,000 sacerdotes que llegaron hasta el lugar para estar con el Papa. Muchos de ellos trajeron delegaciones de sus parroquias.

Fue durante la Eucaristía que el Papa se dirigió a los peruanos de esta parte de la costa y les habló de sus problemas y dificultades que han tenido en esos tiempos. Desde el saludo, el Papa se mostró conocedor de su problemática, dijo: «Estas tierras huelen a Evangelio».

En su homilía, el Papa reafirmó su mensaje de esperanza y solidaridad. «¡Los peruanos en este momento de su historia no tienen derecho a dejarse robar la esperanza!», manifestó arrancando el aplauso de los concurrentes.

Asimismo, mostró su alegría por estar en esta tierra con fuertes raíces históricas. Por ello, apeló a la grandeza de los peruanos: «Otras tormentas pueden estar azotando estas costas y, en la vida de los hijos de estas tierras, tienen efectos devastadores. Tormentas que también nos cuestionan como comunidad y ponen en juego el valor de nuestro espíritu».

Del mismo modo, conocedor de los problemas de Trujillo: la delincuencia organizada, la pobreza y la violencia, el Santo Padre, condenó estas injusticas:  «Se llaman violencia organizada como el ‘sicariato’ y la inseguridad que esto genera; se llama la falta de oportunidades educativas y laborales, especialmente en los más jóvenes, que les impide construir un futuro con dignidad; o la falta de techo seguro para tantas familias forzadas a vivir en zonas de alta inestabilidad y sin accesos seguros; así como tantas otras situaciones que ustedes conocen y sufren, que como los peores huaicos destruyen la confianza mutua tan necesaria para construir una red de contención y esperanza. Huaicos que afectan el alma y nos preguntan por el aceite que tenemos para hacerles frente».

Alusión a la Virgen de la Puerta

El Papa, al final de la Eucaristía, se refirió a  la Virgen de la Puerta -que más tarde sería declarada como Madre de la Misericordia y de la Esperanza-, la democión mariana más arraigada en la costa norteña. Sobre ello dijo: «Sé del amor que esta tierra tiene a la Virgen, y sé cómo la devoción a María los sostiene siempre llevándolos a Jesús. Pidámosle a ella que nos ponga bajo su manto y que nos lleve siempre a su Hijo; pero digámoselo cantando con esa hermosa marinera: Virgencita de la puerta, échame tu bendición. Virgencita de la puerta, danos paz y mucho amor. ¿Se atreven a cantarla?». Espontáneamente, el Papa arrancó los aplausos de los peregrinos.

Después de la Eucaristía el Papa visitó uno de los barrios más pobres de Trujillo: Buenos Aires. El Papa Fue en el papamóvil repartiendo para bendecir y conocer la realidad de la gente.

Para terminar su visita a Trujillo, la capital de la primavera, y ante 40,000 fieles, el Pontífice coronó a la Virgen de la Puerta, quien fue declarada como «Madre de la Misericordia y de la Esperanza».

Encuentro con los religiosos, sacerdotes y seminaristas

Asimismo, por la tarde tuvo un Encuentro con los sacerdotes, religiosos y seminaristas en el Colegio Seminario SS. Carlos y Marcelo.  Aquí el Sumo Pontífice exhortó a los consagrados a ser portadores de alegría y testimonio: «a trabajar codo a codo con el Señor», y, en ese sentido la memoria «libra de la tentación de los ‘mesianismos'». Y le dijo que esto «se combate de muchos modos, pero también con la risa, que da la capacidad espiritual de estar delante del Señor con los propios límites, errores y pecados, pero también con los aciertos y con la alegría de saber que Él está a nuestro lado», manifestó.

Por Nicolás Vigo

 

21 de enero - Papa Francisco: "Esta visita deja una huella imborrable en mi corazón"

En el último día de visita del Papa al Perú, Francisco se encontró con religiosas de clausura, Obispos, jóvenes y más de un millón de personas en la misa de cierre de su visita pastoral.

Asimismo, ha sido un día en el que el Santo Padre habló sin miedo de los problemas del país con los obispos. Igualmente, ha vuelto a decir que «el Perú es tierra de esperanza» y que «le ha hecho mucho bien encontrarse con los peruanos». Además, manifestó: «Esta visita deja una huella imborrable en mi corazón».

El rezo con las religiosas de clausura

La agenda de Francisco empezó muy temprano. El Santo Padre ha querido rezar la ‘Hora tercia’ con las religiosas Carmelitas Descalzas que viven en el Santuario en el que está el fresco del Señor de los Milagros, que pintó un esclavo en el siglo XVII.

Para alegría de los limeños y de los peregrinos, el Papa salió de la Nunciatura Apostólica para dirigirse al Santuario, ubicado a unos 30 minutos. El santo Padre ha saludado y bendecido a miles fieles que aguardaban en las calles.

Llegado al lugar, el Papa ha rezado junto a 500 monjas de clausura, de Vida contemplativa. El Papa bromeó con ellas: «Al verlas a ustedes aquí, me viene un mal pensamiento: que aprovecharon para salir del convento un rato y dar un paseíto», manifestó sonriente el Papa. Asimismo, las exhortó a ser, como santa Teresita del Niños Jesús: En el corazón de la Iglesia, ser el amor.

Igualmente, les exhortó a vivir la vida comunitaria y erradicar el chisme de los conventos: «¿Saben lo que es una monja chismosa? Es terrorista, peor que los de Ayacucho hace unos años, peor», afirmó el Papa.

Terminada la oración el Papa llegó a la Catedral de Lima y oró en silencio ante las reliquias de los santos peruanos: Santa Rosa de Lima, san Martín de Porres, santo Toribio de Mogrovejo, san Juan Masías y san Francisco Solano. Su oración fue intensa y el Santo Padre salió reconfortado y sonriente.

Encuentro con los obispos peruanos

Minutos después, se reunió en el palacio arzobispal con 47 obispos peruanos, entre ellos, los tres obispos agustinos recoletos: Mons. Emiliano Cisneros, Mons. José Carmelo y Mons. Fortunato Pablo Urcey. Allí sostuvo un diálogo por más de una hora en el que abordaron los problemas de los fieles y la sociedad peruana.

A los obispos les invitó a ser callejeros como santo Toribio de Mogrovejo: «Fue lo que hoy llamaríamos un obispo callejero. Un obispo con suelas gastadas por andar, por recorrer, por salir al encuentro para anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, sin asco y sin miedo».

Además les alentó «a denunciar los abusos y excesos que se cometen frente a su pueblo. No hay auténtica evangelización que no anuncie y denuncie toda falta contra la vida de nuestros hermanos, especialmente de los más vulnerables», manifestó.

El Papa se preguntó por el porqué de la corrupción en el Perú: «¿Qué le pasa a Perú que cada presidente lo meten preso? Humala está preso, Toledo está preso, Fujimori estuvo preso hasta ahora, Alan García está en ese intento que entro y no entro, ¿qué pasa?…y presos con rabia», sostuvo Francisco.

Igualmente, habló del escándalo de Odebrecht: «El caso Odebrecht es simplemente una anécdota chiquita, te tapo esto y me tapas esto (…) Es el quid pro quo, que no es la sana negociación política», indicó.

Encuentro con los jóvenes

Sin duda, uno de los momentos más significativos de este día ha sido en encuentro con los jóvenes en la Plaza Mayor de Lima. Allí el Papa con un lenguaje sencillo se ha dirigido a las miles de personas que estaban en el lugar para rezar el Ángelus.

A los jóvenes les habló de solidaridad, justicia y santidad. Les pidió ser auténticos. Para ello usó la metáfora de las fotografías digitales: «Los filtros de colores y la alta definición solo andan bien en los videos, pero nunca podemos aplicárselo a los amigos. Hay fotos que son muy lindas, pero están todas trucadas y déjenme decirles que el corazón no se puede ‘photoshopear’, porque ahí es donde se juega el amor verdadero, ahí se juega la felicidad y ahí se muestra lo que eres. ¿Cómo es tu corazón? Jesús no quiere que te ‘maquillen’ el corazón. Él te ama así como eres y tiene un sueño para realizar con cada uno de ustedes».

Del mismo modo, pidió a todos a que les ayuden a lograr estos objetivos: «En estos momentos, desde esta plaza y con todos estos jóvenes, pido a las autoridades, a los responsables, y a todos, en ese amado país, que pongan su máximo empeño y esfuerzo, a fin de evitar toda forma de violencia y buscar soluciones en favor del bien común». Después rezó con todos el Ángelus.

La misa multitudinaria

Por la tarde, el Santo Padre celebró la tercera misa de la visita pastoral en la Base aérea de Las Palmas en Lima, ante más de un millón de personas. Los fieles aclamaron al Papa y aplaudieron a las palabras proféticas que pronunció en su homilía y despedida.

El Santo Padre exhortó a «caminar con Jesús». Asimismo, se refirió a los excluidos de la sociedad: «los ‘no ciudadanos’, ‘los ciudadanos a media’ o los ‘sobrantes urbanos’ que están al borde de nuestros caminos, que van a vivir a las márgenes de nuestras ciudades sin condiciones necesarias para llevar una vida digna y duele constatar que muchas veces entre estos «sobrantes humanos» se encuentran rostros de tantos niños y adolescentes. Se encuentra el rostro del futuro».

Antes de dar la bendición, y como respuesta a las palabras de agradecimiento del Cardenal del Perú, el Papa dio un discurso de gratitud a los peruanos por haberlo acogido con alegría estos días. También se acordó de los arquitectos agradeciendo por los tres estrados-capillas construidas para las Eucaristías que celebró en tres lugares que visitó: «Que Dios no les quite el buen gusto», bromeó.

Del mismo modo, pronunció un mosaico de frases que entusiasmaron a los peruanos: «El Perú es tierra de esperanza», «Los jóvenes son el presente. No el futuro», «Todos sean los santos del siglo XXI». «No se desarraiguen», entre otras.

La despedida de Francisco

Terminada la Eucaristía, el Papa subió a un coche que lo transportó directamente al Grupo aéreo N°8. Se desplazó entre una fila doble de peruanos que se volcaron a la calle para despedir al Santo padre.

Llegado a la Base militar lo esperaba el avión de la compañía Latam, #ElVueloDeFrancisco, para transportarlo a Roma. Antes de partir, el Presidente y su esposa, los Obispos y el Nuncio apostólico, los políticos y diplomáticos, se reunieron con él para manifestarle su gratitud por esa visita y por provocar la esperanza en los peruanos.

Sin duda, los peruanos respondieron con esperanza y alegría a la visita del Papa Francisco. En los tres lugares que ha visitado el Santo Padre, la repuesta ha sido la misma: una multitud de personas que procuraban el mejor sitio para aplaudir al Vicario de Cristo y robarle una bendición.

Por Nicolás Vigo