Santa Mónica, ¿un nombre tan pagano para una mujer tan cristiana?

El nombre de Santa Mónica, madre de San Agustín, ha tenido históricamente un significado pagano. Sin embargo, no es correcto ya que Mónica es un nombre muy cristiano. Lo explica en este artículo el agustino recoleto Enrique Eguiarte

En ocasiones hemos visto algunas personas basadas en una falsa etimología griega del nombre de Mónica, lo hacen derivar de la palabra monos, que significa “uno”, interpretando el nombre de Mónica como “la única”, “una sola”. Otros pretenden ver en el nombre de Mónica una etimología latina, de tal forma que el nombre provendría del verbo moneo (advertir), de donde el nombre de Mónica sería interpretado como “la consejera”. No obstante es preciso señalar que el nombre de Mónica no proviene ni del griego ni del latín, sino del lenguaje de los antiguos moradores del norte de África, lenguaje que san Agustín llama genéricamente como “púnico” (s. dom. m. 2, 47).

De este modo, según S. Lancel el nombre de Mónica provendría del diminutivo de Monna, la diosa púnica de la fecundidad. Según F. Vattoni, Mónica sería la forma abreviada de Aminca, que significaría “la que pertenece a Amón”. Sea como sea, podemos ver en el nombre de Mónica una raíz púnica pagana.

Cabe señalar asimismo que el nombre de Mónica era un nombre común en la época de san Agustín, ya que la epigrafía funeraria del siglo V nos ofrece una rica variedad de ejemplos de nombres que giran en torno a la misma raíz, como Monna, Monosa, Monnina.

Y ya que se trata de un nombre pagano, nos podríamos preguntar, ¿por que una mujer tan cristiana tiene un nombre tan pagano? Según S. Lacel, Tagaste había sido territorio donatista hasta el año 345, año en que por influjo de la represión de los legados imperiales Pablo y Macario el pueblo de Tagaste se habría convertido de nuevo al cristianismo católico. No obstante entre los habitantes de Tagaste habría prevalecido la costumbre donatista de ponerse nombres púnicos. En este caso podemos suponer que el nombre de Mónica se lo pusieron a la madre de san Agustín en honor de alguna mártir de las persecuciones del siglo III. No podemos olvidar que fueron muchos los mártires que el norte de África dieron testimonio de Cristo con su sangre en las persecuciones anteriormente señaladas, y que junto a las tumbas de dichos mártires (memoria) se desarrolló un culto importante, pues los mártires fueron los primeros santos de la Iglesia católica. Por ello, seguramente una mártir que formó parte de la pléyade de los mártires de los primeros tiempos del cristianismo y hoy desconocida para nootros, fue una mártir con el nombre de Mónica, en cuyo honor le pusieron a la madre de san Agustín dicho nombre. Por lo tanto, a pesar de la etimología pagana del nombre de Mónica, éste había quedado santificado por la sangre de la primera santa Mónica mártir.

Se trata de algo similar a lo que sucede en la actualidad. Muchos de los nombres cristianos tienen una procedencia pagana, pero su etimología pagana ha quedado borrada o santificada por la sangre de un mártir o la vida de un santo que llevó dicho nombre. Por tanto, el nombre de Mónica no sería sino uno de los primeros ejemplos de la cristianización de los nombres paganos, en donde los sustratos paganos quedan borrados y olvidados por su purificación por la sangre de un mártir.

Por lo tanto, una mujer tan cristiana como santa Mónica, llevaba un nombre muy cristiano, el de una mártir de los primeros siglos.

Por Enrique Eguiarte, agustino recoleto