«Los jóvenes tienen hambre de Dios, necesitan referentes»

En la segunda catequesis de la JMJAR, el agustino recoleto Nicolás Vigo animó a los jóvenes a ser líderes en la sociedad para así transmitir el mensaje de Cristo. «¿Cómo debe ser el líder de las JAR? Empático y visionario»

Los más de 350 jóvenes que participan en la JMJAR están llamados a ser líderes, cada uno en sus circunstancias. Es el mensaje que ha dejado el agustino recoleto Nicolás Vigo en la segunda catequesis del encuentro. Durante los cerca de 40 minutos de charla, ha analizado la realidad de los jóvenes de 2019. Los miembros de las JAR tienen la posibilidad de acompañar a esos jóvenes, necesitados de una experiencia de fe.

La justificación del liderazgo del joven cristiano, también enraizado en el Sínodo de los Jóvenes de 2018, está en Jesús: «Nuestro desafío es el liderazgo, Jesús nos pedía ser fermento en la masa». En el contexto actual, dijo, es necesario que los jóvenes sean líderes «porque vivimos en un mundo de cambios en el que el sentido religioso se pierde». «Debemos anunciar al Evangelio, evangelizar y llevar la buena noticia, porque tenemos una verdad tan buena y bella que no la podemos callar».

Analizó Vigo que los jóvenes necesitan ser acompañados. «Los jóvenes necesitan de la presencia de otros; tienen hambre de Dios, necesitan referentes», dijo. No obstante, algo debe cambiar para que los jóvenes de las JAR sean verdaderos líderes: «Debemos cambiar nuestra forma de comunicar la fe. El mensaje evangélico no debe cambiar, debe cambiar el cómo lo hacemos».

¿Y cómo debe ser el líder? Nicolás Vigo, agustino recoleto en Perú, dio dos claves a los jóvenes: empatía y visión. «El líder transmite tranquilidad en las situaciones más duras, nunca pierde los papeles; los líderes dan ánimos para trabajar, nos ayudan a soñar», indicó.

En este sentido, hay trabajo por hacer de forma individual y en las comunidades JAR. Cada uno debe buen cristiano, buena persona, buen estudiante, buen amigo… Desechar la mediocridad de cada vida y vivir con pasión cada instante. En el ámbito comunitario, las JAR deben «acoger, recibir y sanar; que la gente encuentre un oasis de amor en nuestras comunidades». Y en general, «transmitir el lenguaje de la alegría».

Nicolás Vigo concluyó la catequesis con un mensaje claro: «Las JAR podrían provocar en el mundo un movimiento de renovación y de un liderazgo cristiano que haga realidad, por fin, el Reino de Dios».

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