Mons. David Arias: una vida al servicio de la Iglesia

Mons. David nació en Mataluenga, León (España), el día 22 de julio de 1929. Realizó sus estudios primarios en la escuela pública de su pueblo y los secundarios en el Colegio Apostólico Santa Rita de San Sebastián, Guipúzcoa, España (1941-1945). En este mismo Colegio realizó los estudios de filosofía (1945-1947). El día 22 de septiembre de 1947 ingresó en el convento de Monachil, Granada (España), para vivir el año de noviciado y profesó como agustino recoleto el día 22 de septiembre de 1948. En Monachil también cursó la teología (1948-1952) e hizo su profesión solemne el día 22 de septiembre de 1951. Recibió el diaconado el 22 de enero de 1952 y fue ordenado presbítero en Barcelona, con motivo del XXXV Congreso Eucarístico Internacional, el 31 de mayo de 1952 por Mons. Abel Isidoro Antezana y Rojas, arzobispo de la Paz (Bolivia). A los 54 años de edad, el día 7 de abril de 1983, fue consagrado obispo auxiliar de la diócesis de Newark, New Jersey, Estados Unidos.

Su ministerio sacerdotal fue amplio y fecundo. El primer destino fue el Colegio Apostólico Santa Rita en San Sebastián, Guipúzcoa, en el que realizó el año de preparación pastoral, al mismo tiempo que ejerció como profesor de ciencias naturales de los seminaristas (1952-1953). Tras el año de tirocinio pastoral fue destinado a la nueva parroquia de Nuestra Señora de Lourdes en la Ciudad de México (México) como vicario parroquial, profesor y capellán del colegio Regina de la Congregación de Jesús María (1953-1958); más tarde volvería a Nuestra Señora de Lourdes para colaborar en la pastoral -vicario parroquial- e iniciarse en una de sus pasiones, la escritura, con la elaboración de varios artículos (1960-1963). Su estancia en México fue interrumpida por dos incursiones en Estados Unidos para encargarse de la pastoral de la parroquia Nuestra
Señora de Guadalupe en Fabens, TX (1958-1960) y unos meses en la parroquia St. Mary, Marfa, TX (1962).

El año 1963, después de diez años por tierras americanas, su vida parece dar un giro regresando a Europa a estudiar teología espiritual en el Institutum Teresianum de Roma (1963-1964). Sin embargo, una vez graduado, vuelve a América, donde residirá el resto de su vida. Los dos primeros años (1964-1966) en el Monasterio San Agustín en Kansas City, Estados Unidos, como profesor y maestro de profesos. A partir de 1967 se dedica por completo a la pastoral con los hispanos en St. Joseph ́s Center de New York, sede del Movimiento de Cursillos de Cristiandad; primero como director adjunto (1967-1968) y, posteriormente, como director del Centro y consejero espiritual (1969-1978). Además, supo conjugar la pastoral con el servicio de gobierno a la Provincia de San Agustín como consejero (1972-1975) y vicario de la Provincia (1978-1982).

En 1978 la Archidiócesis de New York lo nombra director de la Pastoral de Hispanos, con dedicación completa y residencia en St. Joseph ́s Center de New York (1978-1983). A partir de su consagración como obispo auxiliar en la diócesis de Newark en 1983 será el vicario episcopal para Asuntos Hispanos (1983-2004). Tras su retiro, en el año 2004, residió como obispo emérito en la parroquia St. Joseph en Palisades, West New York, New Jersey (Estados Unidos). Mons. David supo aunar a una personalidad bien definida y con carácter la cercanía y empatía hacía las personas, lo cual le hacía especialmente “humano” y comprensivo. Fue hombre de convicciones firmes, positivo y perseverante en las empresas que asumía. Tenía facilidad para las relaciones interpersonales y dotes de organizador. Tuvo muy arraigado tanto el sentido de familia de sangre como el de la familia religiosa. La Orden tuvo la fortuna de que de los siete hermanos tres fueran agustinos recoletos, dos religiosos y una religiosa misionera agustino recoleta (MAR). Mons. David fue sobre todo un pastor, como lo presenta claramente su lema episcopal: “Pascere Populum Suum” (Apacentar a su pueblo). La Iglesia le encargó el cuidado de los hispanos inmigrantes en los Estados Unidos, a quienes dedicó su vida. Desde sus primeros años en Texas tuvo la intuición de acompañar a los mexicanos desde sus raíces y su devoción a la Virgen de Guadalupe. En Nueva York extendió su corazón a todos los países latinoamericanos, para quienes promovió sus valores y su cultura; celebró sus fiestas nacionales y patronales aunando a todos los pueblos en una misma celebración, con especial atención al día de la hispanidad. Junto a su comunidad de agustinos recoletos de St. Joseph ́s Center de New York recibió a miles de hispanos en la vivencia de los Cursillos de cristiandad, los acompañó en su formación, crecimiento y perseverancia a través del Programa Luz y Vida (1971). Él fue una pieza clave en la expansión e irradiación de los Cursillos por todo el país americano. Su nombramiento con obispo auxiliar para Asuntos Hispanos solamente venía a corroborar toda una vida dedicada a la Iglesia hispano parlante en Estados Unidos.

En su ministerio conjugó la palabra con los escritos, como lo atestiguan sus numerosas publicaciones: Novena a la Virgen de Guadalupe y Novena a la Virgen de Lourdes (1960); El Trabajo Manual en el Monacato Agustiniano (1964); Luz y Vida, un programa de evangelización basado en diálogos bíblicos para seglares en sus hogares (1971); Presencia Nueva, un estudio de investigación sociológico y pastoral sobre los hispanos en el Norte de New Jersey (1987); Spanish Roots of America, sobre la presencia hispánica en Estados Unidos desde 1492 al 2000 (1992 y 2004); Spanish Cross in Georgia, sobre unas misiones católicas en Georgia de 1567 a 1702 (1994); Protagonistas Hispanos en Estados Unidos (1996); Las Raíces hispanas de Estados Unidos desde 1942 a 2002; un largo etc… y numerosos artículos en revistas.

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