«Quiero servir al Evangelio para la esperanza del mundo»

Más de 5.000 personas acompañaron al agustino recoleto Carlos María Domínguez en su ordenación episcopal como nuevo obispo auxiliar de San Juan de Cuyo. Recibió, de mano del arzobispo Jorge Lozano, las insignias episcopales y le fueron impuestas las manos de los más de 20 obispos que concelebraron la eucaristía en el estadio Aldo Cantoni

Con alegría y gozo. Así celebró San Juan de Cuyo la ordenación episcopal de su nuevo obispo auxiliar, el agustino recoleto Carlos María Domínguez, el 29 de junio. El obispo agustino recoleto recibió el ministerio episcopal acompañado de 5.000 personas que abarrotaron el Aldo Cantoni de la localidad argentina.

Sobre el pastor fueron impuestas las manos de los más de 20 obispos que concelebraron la eucaristía. Fue después de que se postrara ante el altar durante la letanía de los santos, como indica la liturgia. Posteriormente fue ungido por el Sagrado Crisma y se le hizo entrega de los Evangelios, el anillo, la mitra y el báculo pastoral. Ya con ello, ante la ovación atronadora de todos los asistentes, el religioso agustino recoleto tomó posesión sentándose en el primer lugar entre los obispos.

Antes del rito de la ordenación se había leído la carta del Papa Francisco en la que se ordenaba el nombramiento del nuevo obispo auxiliar. “Nos ha parecido bien, querido hermano, confiarte esta responsabilidad porque sabemos que estás bendecido de las cualidades de mente y corazón para el virtuoso desempeño de este ministerio pastoral”, decía la misiva del Pontífice al obispo agustino recoleto.

“El mundo necesita nuestra esperanza”

Fue una celebración de esperanza, la misma en la que Carlos María Domínguez pretende basar su episcopado. En sus primeras palabras como pastor auxiliar de San Juan de Cuyo mandó un mensaje claro a todos fieles: “El mundo necesita nuestra esperanza”. De esa forma, explicó el lema escogido para su ministerio: ‘Alegres en la esperanza’, de la carta de San Pablo a los Romanos. “Quiero servir al evangelio para la esperanza del mundo”, dijo.

A los fieles de su nueva arquidiócesis, Carlos María Domínguez pidió “permiso” para entrar en sus vidas y compartir lo más valioso: a Jesucristo. “Quiero caminar con ustedes y posar mis pies sobre las huellas del maestro que es camino, verdad y vida; quiero anunciarles a Jesús y anunciarlo con ustedes con valentía, que Él está vivo en medio de nosotros”, animó.

El nuevo obispo comenzó recordando las palabras de San Pablo en su carta a los Corintios: ‘Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús’. Sobre esto, dijo emocionado: “Su mirada de amor misericordiosa me ha revestido del ministerio apostólico y me ha transformado en servidor de ustedes por amor de Jesús”.

Carlos María Domínguez agradeció a su familia, que le acompañó en su vocación, y a su familia religiosa, la Orden de Agustinos Recoletos y a sus religiosos. “Me ha enseñado a seguir a Jesús en comunidad fraterna de hermanos, siendo una sola alma y un solo corazón en Dios”, dijo. También dirigió unas palabras de agradecimiento a los jóvenes con los que ha compartido la fe en este tiempo.

Un pastor “que camina con su pueblo”

El Prior general de la Orden de Agustinos Recoletos, Miguel Miró, “entregó” a la arquidiócesis al religioso. “Lo hacemos con esperanza y alegría”. Miró afirmó que “es un honor para la Orden que el Papa Francisco haya nombrado a uno de sus hijos pastor de esta Iglesia”.

El Prior general también mostró su alegría por que Carlos María Domínguez “pueda aportar su conocimiento y su experiencia de vida fraterna y de servicio pastoral entre los jóvenes agustinos recoletos”. Asimismo, deseó que sea un pastor siguiendo el modelo que marca el Papa Francisco, “que camina con su pueblo y que se acerque a las periferias existenciales”.

“Fuiste llamado para servir”

Por su parte, el arzobispo de San Juan de Cuyo, Monseñor Jorge Lozano, quien presidió la eucaristía, dirigió en su homilía unas palabras al nuevo pastor: “Querido hermano Carlos María, el episcopado, lo sabemos, no es ni un honor ni un premio. Qué triste sería si lo viéramos de esa manera. Como enseña nuestro maestro, fuiste llamado para servir y no para ser servido. El mismo Jesús nos dice que el mayor se haga el menor y el servidor de todos”.

Por último, el arzobispo mostró las guías a seguir al nuevo auxiliar: “Queremos en San Juan ser iglesia, como una madre que va al encuentro de sus hijos, los que nos confía Jesús: los pobres, los encarcelados, los que no encuentran un sentido para la vida, los que están en las periferias geográficas y existenciales. Te pido nos ayudes en este camino de servicio fiel a nuestro tiempo y a nuestro pueblo”.

Acompañado por obispos y religiosos

Junto al nuevo obispo estuvieron los pastores agustinos recoletos José Luis Azcona, obispo emérito de la Prelatura de Marajó (Brasil); Jesús María Cizaurre, obispo de Bragança (Brasil); Joaquín Pertiñez, obispo de Rio Branco (Brasil); Santiago Sánchez, obispo de Lábrea (Brasil); Eusebio Hernández, obispo de Tarazona (España); Ángel San Casemiro, obispo emérito de Alajuela (Costa Rica); Héctor Pizarro, obispo del vicariato apostólico de Trinidad (Colombia); Alejandro Castaño, obispo de Cartago (Colombia); Emiliano Cisneros, obispo de Chachapoyas (Perú); Carmelo Martínez, obispo de Cajamarca (Perú); y Mario Molina, arzobispo de Los Altos (Guatemala).

Además del Prior general, en la celebración estuvo el Prior provincial de la Provincia Santo Tomás de Villanueva, Miguel Ángel Hernández, junto con decenas de religiosos agustinos recoletos de Argentina y de otros puntos del mundo. Asimismo, estuvieron junto a Carlos María Domínguez algunos miembros de la Fraternidad Seglar Agustino Recoleta y jóvenes de las Juventudes Agustino Recoletas.

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