Las misiones de San Ezequiel Moreno hoy

El santo agustino recoleto realizó una importante labor en zonas de misión en Filipinas y Colombia. Hoy son zonas desarrolladas social y espiritualmente.

La figura de San Ezequiel Moreno, primer santo agustino recoleto y obispo de Pasto, está muy relacionada con la misión. El religioso tuvo durante toda su vida el ardor misionero desde el comienzo de su vida religiosa. En Filipinas y en Colombia, la labor que comenzó el agustino recoleto sigue siendo importante hoy.

La fundación de Puerto Princesa

La misión estuvo presente en la vida de San Ezequiel desde el comienzo de su vida religiosa. En 1871, tras ser ordenado sacerdote en Manila, fue enviado como misionero a Filipinas. El prior provincial le designó junto al agustino recoleto Antonio Muro para fundar y evangelizar la ciudad de Puerto Princesa, después de que el gobierno filipino pidiera a los Agustinos Recoletos su presencia en esta nueva labor en la isla de Palawan.

El historiador agustino recoleto Ángel Martínez Cuesta relata que “su actividad en la colonia fue intensísima”. Mientras que los expedicionarios filipinos construían barracones y daban forma a la nueva ciudad, los dos agustinos recoletos habilitaron la primera capilla. Aunque su trabajo no quedo ahí. Extendió la presencia de los religiosos a las poblaciones de Babuyan, Tulariquin -muy alejadas de la parroquia de Taytay- e Inagauan. Tras un año y una acción importante con los indígenas filipinos, se retiró a Manila por contagio de la malaria. No obstante, cuenta Martínez Cuesta que “el aguijón de las misiones se había clavado en su corazón y ya no lo abandonará jamás”.

Los Agustinos Recoletos siguen presentes en Puerto Princesa, Vicariato Apostólico desde 1955. La huella de San Ezequiel Moreno sigue presente entre los fieles, que guardan gran devoción al santo agustino recoleto; tiene una capilla dedicada en la catedral de la Inmaculada Concepción, en Puerto Princesa, cuya construcción promovieron los misioneros recoletos.

Párroco de Calapán y vicario provincial de Mindoro

En 1873, fue destinado a la isla de Mindoro como párroco de Calapán y vicario provincial de sus misioneros. Como vicario provincial propuso al gobierno la instalación de cinco nuevos centros misionales, que, aunque fueron aprobados por Real Orden del 28 de febrero de 1878, no serían cubiertos hasta nueve años más tarde. Desde 1876 hasta 1885 regentó las parroquias de Las Piñas y Santo Tomás, en la isla de Luzón.

“Aunque en ninguno de estos oficios tuvo ocasión de ejercer una actividad estrictamente misional, continuó viviendo siempre en contacto con pobres, enfermos y marginados. En todas partes le tocó asistir a miles de víctimas del cólera, la viruela, el hambre y el infortunio”, apunta el historiador Martínez Cuesta.

La Orden de Agustinos Recoletos ya no está presente en esta población, donde San Ezequiel Moreno cantó su primera misa como sacerdote. No obstante, recientemente los religiosos celebraron en Mindoro una eucaristía con motivo del 20º aniversario de la provincia San Ezequiel Moreno y su histórica presencia en este lugar.

Restauración de las misiones de Casanare

Tras su labor en Filipinas, Ezequiel Moreno fue enviado a Colombia. Allí, dice Mtnez. Cuesta, “el rescoldo misionero que anidaba en su alma vuelve a avivarse”. Desde su llegada a Bogotá, luchó por reavivar la misión de Casanare, algo de lo que trataban de disuadirle por la peligrosidad de las tribus indígenas.

San Ezequiel Moreno desoyó todos los comentarios y viajó hasta Casanare junto a tres religiosos y dos sacerdotes diocesanos. Durante tres meses y medio recorre aquellas inmensas planicies administrando sacramentos, regulando matrimonios, visitando enfermos y, sobre todo, tomando apuntes sobre la situación de sus habitantes.

Aunque no permaneció en Casanare, coordinó y dirigió a los religiosos que fueron destinados al lugar para su evangelización. Finalmente el 17 de julio de 1893, la Santa Sede, de acuerdo con el gobierno colombiano, erigía el vicariato apostólico de Casanare. El 25 de noviembre del mismo año encomendaba su administración al padre Ezequiel.

El misionero recoleto expresó su “firme persuasión de permanecer en aquella región hasta la muerte” pero al poco tiempo abandonó Casanare. Más de un siglo después, Casanare sigue siendo una de las siete zonas de misión de los Agustinos Recoletos en el mundo y la única de la Orden en Colombia. Gracias a la labor de los religiosos, Casanare es ahora una zona más próspera y donde la fe está más presente que en la época de San Ezequiel.

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