50 años de apostolado en Manizales

Los Agustinos Recoletos celebraron el 50 aniversario de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Manizales (Colombia), a donde llegaron el 18 de marzo de 1901. El Prior general asistió a la celebración de las ‘bodas de oro’ del templo.

En julio de 1956, bajo al dirección del agustino recoleto Julián Ongay, la Orden de Agustinos Recoletos comenzó a construir en Manizales (Colombia) la nueva parroquia Sagrado Corazón de Jesús. Se haría sobre los terrenos de la anterior. Los antecedentes no habían sido positivos: la anterior parroquia, que tardó casi 45 años en levantarse, había sido construida con materiales de baja calidad y su consistencia no estaba asegurada. En septiembre de 1969, con la firma del decreto, se erigía la nueva parroquia. 

El templo, por el que han pasado miles de personas a lo largo de estos años, está celebrando su 50 aniversario. El pasado sábado tuvo lugar la celebración principal: una eucaristía solemne presidida por el obispo agustino recoleto de Cartago, Mons. Alejandro Castro Arbeláez, y concelebrada por el Prior general, Miguel Miró, y el Prior provincial de la Provincia Nuestra Señora de la Candelaria, Albeiro Arenas, así como un nutrido grupo de religiosos agustinos recoletos. 

El templo es hoy la única presencia de los Agustinos Recoletos en Manizales, a donde llegaron el 18 de marzo de 1901. Según relató el historiador agustino recoleto José Uriel Patiño en su conferencia -también en el marco de la celebración-, fueron tres los primeros religiosos que llegaron a la ciudad: Manuel Fernández, Samuel Ballestero y Justo Ecay. Desde su llegada hasta la construcción de la parroquia, «centraron sus esfuerzos evangelizadores en diversas acciones pastorales que implicaban a todos los religiosos residentes en esta comunidad en predicaciones populares, propagación de devociones piadosas, incluyendo la del Sagrado Corazón, creación de grupos musicales, apostolado cultural y comunicativo, mantenimiento del almacén litúrgico y la imprenta, fabricación de cerillas y hasta la organización de campeonatos de fútbol».

De aquella época se conserva poco, solo varias fotografías que ilustran la construcción de la capilla, la parroquia y el convento -derruido al poco de inaugurarse el templo-. El edificio conventual albergó además el Colegio Agustiniano de Manizales. Toda las acciones fueron calando en lo más hondo de los habitantes de la ciudad. Tanto, que en 2013, coincidiendo con la anterior visita del Prior general, Miguel Miró recibió la llave de oro del municipio de Manizales, así como una distinción del Gobierno del departamento de Caldas. Asimismo, la Orden de Agustinos Recoletos -en la persona del Prior general- recibió un diploma del Centro de Historia y otro de la Asociación de Periodistas de la ciudad de Manizales. 

Pasado 67 años de su llegada, los Agustinos Recoletos continuaron su labor pastoral en la nueva parroquia Sagrado Corazón de Jesús, llamado ‘el templo de los Agustinos’ en Manizales. Desde entonces, los religiosos han dado respuesta, en diversos niveles, a las exigencias pastorales del momento, «en particular a las exigencias pastorales de la arquidiócesis», según especificó José Uriel Patiño. En total, dieciséis párrocos en cincuenta años de historia. En la reforma de los salones parroquiales que se hizo en 2016 se les rindió un sencillo homenaje a algunos de estos sacerdotes nombrando algunos salones con sus apellidos.

La parroquia y la presencia de los religiosos, así como el cariño de su gente, han cambiado la vida de la zona, un barrio pobre, periferia de la ciudad, que hoy es oficialmente reconocido como barrio de Los Agustinos.

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