Cuatro propuestas para vivir el Mes Misionero Extraordinario

Algunas formas de aprovechar el mes misionero propuesto por el Papa Francisco es a través de la oración, la formación o la caridad.

Desde el 1 hasta el 31 de octubre, la Iglesia celebra el Mes Misionero Extraordinario, promovido por el Papa Francisco con motivo del centenario de la publicación de la Carta Apostólica Maximum Illud del Papa Benedicto XV. Con este este mes misionero, el Santo Padre quiere despertar la conciencia de la misión ad gentes, y retomar con nuevo impulso la responsabilidad de proclamar el evangelio por parte de todos los bautizados.

La misión no es algo relacionado únicamente con los misioneros. Todos los bautizados, desde el mismo bautismo, reciben la misión de extender la Palabra de Dios y dar a conocer la alegría del Evangelio. Por ello, este mes debe suponer un renacer en el interior de todos los creyentes: laicos y religiosos, sacerdotes y consagradas, jóvenes y mayores. Si te surge la duda de cómo vivir este mes, te ofrecemos cuatro propuestas.

Encuentro personal con Cristo

Es imprescindible tener un encuentro con Cristo para entender la misión que Dios encomienda a cada uno de sus hijos. Para ello, claramente hay que buscarlo. Cristo está vivo en su Iglesia: «Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18,20). Cristo sigue presente en la Eucaristía y en la Palabra de Dios, así como en el interior de cada creyente: «En el interior del hombre habita la verdad» (San Agustín). Asimismo, en la oración personal y comunitaria. A través de estos medios, Cristo se manifiesta y muestra la misión que cada uno tiene en el mundo. Los misioneros han encontrado previamente a Jesús y han decidido seguirle sin límites.

Testimonio de vida

La misión se encuentra en cada lugar, no solo en las periferias del mundo. El bautizado, efectivamente, evangeliza solo con su ejemplo. Es importante trasmitir un verdadero testimonio de vida, como fiel seguidor de Jesús. «Es bueno que puedan vernos como alegres mensajeros de propuestas superadoras, custodios del bien y la belleza que resplandece en una vida fiel al Evangelio» (Papa Francisco, Evangelii Gaudium). Los santos y mártires de la misión son el mejor ejemplo de misioneros de vida, y no solo de palabra. El misionero ayuda, fortalece, alegra, levanta, une.

Formación

Para llevar a cabo la misión, es necesario conocerla. De ahí que el misionero necesite formación bíblica, catequética, espiritual y teológica. Los creyentes deben ahondar en las Escrituras, las enseñanzas y los documentos de la Iglesia para llevar a cabo el cometido que Jesús dejó: «Id, y haced discípulos en todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19). En este enlace puedes encontrar documentos y materiales.

Caridad misionera

Como ayuda material para sostener el inmenso trabajo de evangelización, de la misión “ad Gentes” y de formación cristiana de las Iglesias más necesitadas, es imprescindible la caridad: una aportación, por pequeña que pueda parecer, supone una ayuda grande para los misioneros que trabajan en las zonas de misión. A través de la Red Solidaria Internacional Agustina Recoleta ARCORES puedes hacer efectiva tu donación.

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