Una capilla con 60 años y muchas historias

La Cappella Madonna della Consolazione, en la Curia general de Roma, ha celebrado en 2019 su 60 aniversario. En 1969 abrió sus puertas por primera vez, cuando la Curia general se estableció en el EUR.

La buena conservación y el aspecto renovado de la Capella Madonna della Consolazione no hacen pensar que en 2019 haya cumplido medio siglo de historia. La pequeña capilla de la Curia general de los Agustinos Recoletos en Roma ha celebrado este año su 60º aniversario. Cinco décadas han pasado desde que en 1969 la capilla comenzara su labor pastoral, una vez se estableció en el barrio del EUR la Curia general.

El prior de la comunidad, Pablo Panedas, recuerda sus orígenes de la capilla. «Se edificó -explica- desde el primer momento que la Curia general se trasladó aquí en 1969». Antes, el edificio de gobierno de la Orden era el actual Colegio Internacional San Ildefonso y Santo Tomás de Villanueva, en la céntrica via Sistina, y que este año también ha celebrado su 450 aniversario. Una vez se decidió el traslado, se preparó un espacio para el culto externo que fue dedicado a la Virgen de la Consolación «como patrona de la Orden».

Arte e historia

Panedas afirma que «se hizo un esfuerzo» para que la capilla tuviera grandes detalles artísticos, para lo que se contrató a «uno de los escultores entonces más en boga»: Enrico Tadolini. El artista italiano fue el autor de la principal obra: la imagen de la Virgen de la Consolación, San Agustín y Santa Mónica que presiden la capilla en el retablo central. La escultura está realizada en mármol de preciosa factura y representa a María con el niño entregando a San Agustín y a Santa Mónica la sagrada correa.

Originalmente, según relata Pablo Panedas, había dos esculturas de bronce en los laterales, una del Sagrado Corazón y otra de San José, ambas del mismo artista. Estas fueron retiradas en 2003 y sustituidas por dos mosaicos: uno con motivos eucarísticos -donde ahora se encuentra el Sagrario- y otro representando a los santos de la Orden. Bajo este último se encuentran los restos del P. Jenaro Fernández. Fallecido en 1972, fue un sacerdote importante para la Orden desde el punto de vista histórico, aunque «lo que realmente le da este lugar de honor», según explica el prior, «es su santidad; se introdujo el proceso de beatificación y, tras los primeros pasos, se trasladaron sus restos en 2008».

En uno de los laterales de la Capilla de la Consolación se encuentra un mosaico dedicado a San Nicolás de Tolentino, «como un reconocimiento y homenaje a uno de los santos agustinos más conocidos en Italia». Aunque afirma Panedas que es un retablo «con poco valor artístico», sirve para que muchos fieles pida su intercesión como patrón de las almas del purgatorio que es.

Una capilla con vida pastoral

Pese a ser una capilla pequeña y sin una entrada excesivamente visible, muchas personas han acudido desde sus inicios para asistir a las eucaristías u otros motivos. Recuerda Pablo Panedas que «no es una parroquia» y por tanto la labor pastoral no es la de una parroquia. Los religiosos que viven en esta comunidad están dedicados en su mayoría al gobierno general de la Orden. «Los religiosos que han pasado por esta casa se han dedicado a esa labor», dice.

Sin embargo, la capilla «ha tenido y tiene mucho culto». «Los religiosos han tenido que atender las necesidades de todas estas personas que acuden aquí, no solamente a participar de la celebración de la eucaristía sino a consultar o a confesarse», explica. Además, hay varias comunidades de la Fraternidad Seglar Agustino Recoleta y de la Legión de María.

Incluso, muchas personas siguen acudiendo a la capilla después de cambiarse de barrio, porque siguen manteniendo su cariño hacia el pequeño templo y a la Orden. Y es que, según dice Pablo Panedas, el espacio reducido hace que las celebraciones sean más familiares y acogedoras.

En estos cincuenta años han sido muchas personas las que han pasado por este lugar por motivos diversos y por circunstancias diferentes. La capilla ha festejado algunas de las celebraciones más importantes de la Orden. Su historia sigue escribiéndose.

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