Esta Navidad seamos ‘influencer’

En Navidad, los católicos deben mostrar al mundo su alegría por la venida de Jesús; deben ser ‘influencer’ en sus entornos. Sobre esto reflexiona el agustino recoleto Antonio Carrón.

El término ‘influencer’ se comenzó a utilizar hace años en la industria del marketing para referirse a una persona con una cierta credibilidad sobre un tema concreto que,  por su presencia e influencia –especialmente en redes sociales– puede convertirse en un prescriptor interesante para una marca. Pero lo verdaderamente curioso es que si hoy le preguntas a un grupo de niños qué quieren ser mayores, más de uno dirá que quiere ser ‘influencer’. Así, algunos de estos ‘influencer’ han llegado a convertirse en verdaderos ídolos de hoy, poniendo de moda tendencias, expresiones u opiniones.

Quizás, por lo anteriormente dicho, pudiera dar la impresión de que ser ‘influencer’ es algo malo, pero no es así. Hoy también encontramos en las redes relevantes ‘influencer’ que transmiten grandes mensajes de todo tipo, ya sea en el ámbito cultural, artístico, científico o deportivo, y que son influencias muy positivas para todos sus seguidores. Al final, ocurre lo que señaló Franklin D. Roosevelt el 11 de abril de 1945 al dirigirse al pueblo americano, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Y, como todo en la vida, el poder se puede usar mejor o peor.

Pero no es nuestro objetivo en esta reflexión interpretar la calidad o valores que transmiten los todopoderosos ‘influencers’, sino que nos quedamos solamente con esa capacidad que tienen para conectar con unas generaciones que, de alguna manera, ya han nacido con las redes sociales y este mundo rápido y cambiante en su ADN. Quedémonos con el dato de esa capacidad que hoy tenemos para llegar a mucha más gente que en otros momentos de la historia. Hoy, para bien o para mal, algo que publiquemos en una red social podría llegar –potencialmente– a millones de personas. Pero también es verdad que esa ‘influencia digital’, aun siendo en muchos casos muy poderosa, en otras ocasiones se queda en una ‘bomba de humo’, en un completo vacío. Y es que el ser humano, en lo más hondo de su ser, requiere otra forma de relacionarse, una manera diferente de llegar al otro, con cercanía, de una forma personal, humana.

Así pues, la invitación para esta Navidad es que seamos ‘influencer’. ¿E ’Influencer’ de qué? Pues ‘influencer’ del gran acontecimiento del nacimiento de Jesús, una vez más, en nuestras vidas; ‘influencer’ de que la Navidad no es sólo una campaña comercial para comprar regalos; ‘influencer’ de que todo un Dios, por amor, ha querido hacerse como uno de nosotros para compartir su vida con nosotros y levantarnos cuando nos caemos; ‘influencer’ de esperanza, vida, paz, alegría y perdón en nuestro mundo.

¿Y cómo ser ‘influencer’ en esta Navidad? Pues imitando a quien podemos considerar el mayor ‘influencer’ de nuestras vidas, Jesucristo, quien más que con palabras, transmitía con obras, con su vida, con su testimonio. Así también nosotros, con nuestra vida, nuestro compromiso, nuestra conherencia, nuestro testimonio, podremos ser ‘influencer’ para aquellos nos rodean. Porque ser ‘influencer’, para un seguidor de Jesús, es comenzar por lo más cercano, por lo sencillo, por la vida cotidiana.

En el mundo de las redes sociales se suele hablar de ‘trending topic’ al referirse al tema, tendencia o palabras más repetidas en un momento. Así pues, esta Navidad, pensemos en ello: cuál va a ser nuestro mensaje en esta Navidad, qué vamos a transmitir con nuestra vida y cómo lo vamos a hacer. Ahí queda la invitación: esta Navidad seamos ‘influencer’.

Antonio Carrón OAR

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