El Evangelio, un itinerario de pobreza

El teólogo Xabier Pikaza inaugura el programa de Formación Permanente 2020 con una reflexión sobre la pobreza, vista desde las enseñanzas del Evangelio

El programa de Formación Permanente presenta su primer artículo para 2020. En esta ocasión, los materiales formativos irán orientados hacia la pobreza, vista desde diferentes puntos. De esta forma, se sitúa en la línea de la directriz pastoral propuesta por la Orden de Agustinos Recoletos para 2020: ‘Somos profetas del Reino: pobres, periferias y proyectos sociales’. 

INTRODUCCIÓN

PARA UNA VIVENCIA Y PRÁCTICA DE LA POBREZA EN LA VIDA RELIGIOSA

Quiero ofrecer unas reflexiones para fundamentar y situar en un contexto actual las palabras iniciales de la Regla de san Agustín, no solo en línea de comunidad religiosa, sino también de Iglesia:

1. Ante todas las cosas, queridísimos hermanos, amemos a Dios y después al prójimo, porque estos son los mandamientos principales que nos han sido dados.

2. He aquí lo que mandamos que observéis quienes vivís en comunidad.

3. En primer término –ya que con este fin os habéis congregado en comunidad–, vivid en la casa unánimes, y tened una sola alma y un solo corazón orientados hacia Dios.

4. Y no poseáis nada propio, sino que todo lo tengáis en común, y que el superior distribuya a cada uno de vosotros el alimento y vestido, no igualmente a todos, porque no todos sois de la misma complexión, sino a cada uno según lo necesitare; conforme a lo que leéis en los Hechos de los Apóstoles: “Tenían todas las cosas en común y se repartía a cada uno según lo necesitaba” (Hch 4, 32. 35).

Estas palabras forman parte del gran tesoro espiritual y social de la Iglesia, y así han de aplicarse de una manera universal. Pero ellas definen y trazan de un modo peculiar el don y tarea de la vida religiosa, que en este momento especial de transformación ha de ser renovada desde la base del evangelio. Así lo haré en las dos reflexiones que siguen:

1. El evangelio. Un itinerario de pobreza. Expondré cuatro textos básicos que definen y enmarcan el itinerario cristiano de la pobreza, en línea de desprendimiento y de transformación (liberación económico-social) que se expresa en unas comunidades cristianas, pero se abre a toda la humanidad.

2. El modelo del evangelio de Mateo. De las bienaventuranzas al juicio universal. En la segunda parte analizo el modelo de pobreza del primer evangelio, en perspectiva de bienaventuranzas (don de Dios) y de responsabilidad o juicio de la historia.

Estas quieren ser solo unas reflexiones iniciales para pensar y actualizar el camino de la vida religiosa en la perspectiva de la gran familia eclesial que asume y quiere recrear el ideal de tal forma de vida en la línea de la Regla de san Agustín, a los quinientos años de la Reforma Protestante, que ha de ser asumida y superada no por negación o simple condena, sino por una fidelidad mayor al evangelio.

Conforme a una famosa afirmación atribuida a K. Rahner, los cristianos del siglo XXI serán místicos o no serán. Traduciendo esas palabras en línea de evangelio (conforme al espíritu de san Agustín), tendríamos que decir que los cristianos de este siglo serán pobres para crear comunidad o no serán. Ante el desafío máximo de la Iglesia en esta ‘postmodernidad’ semi-pagana, queremos proponer un camino de pobreza abierta a la experiencia comunitaria, es decir, al amor mutuo.

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