Un Domingo de Ramos diferente en Cuba

Los misioneros agustinos recoletos de Banes vivieron el primer día de la Semana Santa sin fieles por las medidas de prevención contra el coronavirus, pero con iniciativas para acercar la celebración.

Las medidas de prevención adoptadas las autoridades civiles y eclesiales de Cuba para evitar la expansión del coronavirus ha originado momentos únicos y distintos, como el que vivió la comunidad de agustinos recoletos de Cuba en el primer día de la Semana Santa. Los misioneros vivieron el Domingo de Ramos sin fieles en sus parroquias. Las eucaristías se celebraron a puerta cerrada para evitar reuniones masivas, por lo que los religiosos celebraron solos la entrada de Jesús en Jerusalén.

No obstante, no por ello evitaron hacer partícipes al pueblo de esta fiesta. Las parroquias fueron decoradas con palmas y carteles de «Hosanna» en sus fachadas y en el interior de los templos «para que se note que es Domingo de Ramos y que la Semana Santa ha iniciado», como indica el agustino recoleto Ismael Xuruc.

Asimismo, en el atrio de las parroquias se colocaron ramas bendecidas junto a una pequeña oración, con el objetivo de que los fieles se llevaran el suyo y las colocaran en casa. «La gente -explica Ismael Xuruc- fue llevándose el suyo y la del vecino, otros han dicho ‘lo llevo, lo guardaré y para cuando pase esto, se lo llevaré al resto de mi familia y amigos'».

De esta forma, los religiosos agustinos recoletos que realizan su labor pastoral en la misión de Cuba han querido hacer partícipe al pueblo cubano, pese a que debe permanecer en sus casas para prevenir el COVID-19.