Llamados a ser responsivos

Llamados a ser responsivos

El autor realiza una reflexión en este artículo sobre la palabra «responsividad» y el uso que se le debería dar en la vida cotidiana.

Responsividad. Literalmente, una palabra amiga.

Una palabra que conocí hace poco y creo que es muy interesante. Sé que es poco conocida, incluso la RAE aun no incluye un significado amplio de la misma, solamente dice: responsivo/responsiva como “perteneciente o relativo a la respuesta”.

Es una palabra que en el ámbito de la psicología es muy utilizada, por ejemplo, una madre responsiva sería la que atiende las necesidades de su hijo, interactúa con él, juega, lo estimula, etc. de una manera pronta, sistemática y coherente. También en el ámbito de la filosofía tiene su espacio.

Si la quisiera definir en simples palabras es la capacidad de respuesta.

No es una repuesta simple, es una respuesta creativa, donde está presente la compasión, la bondad, la gentileza, la cordialidad, la misericordia, la preocupación por el otro. Incluso está muy ligada al altruismo que es la “diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio” (RAE).

El ser responsivos, por lo tanto, es hacer algo por el otro en respuesta de la necesidad o situación que está viviendo, es sentir con el otro. No solo me inquieta su situación, sino que también me invita hacer algo por él. No es una respuesta pasiva.

Es una palabra amiga, que, en la actualidad, en lo que estamos viviendo es necesaria hacerla vida. Como humanos tenemos que sentir con los otros, sentirnos hermanos, incluso hacernos más humanos.  El mundo necesita personas responsivas, capaces de renunciar a sí mismos para atender las necesidades de los otros, interactuar, escuchar, estar, jugar etc., cuando esa persona realmente lo necesite y siempre que lo necesite y de una manera coherente, entendiendo objetivamente la necesidad de esa persona para que exista una buena relación entre su necesidad y la ayuda que se le puede ofrecer.

Una persona, una madre, una familia, un gobierno, un país, una iglesia con una actitud responsiva haría mucho bien. Hoy día existen muchísimos seres humanos responsivos que hacen el bien (instituciones, organizaciones, individuos), sumemos nuestras fuerzas y hagamos del mundo un hogar común. Que mejor ejemplo que el maestro Jesús de Nazaret, que solo pasó haciendo el bien e invitándonos hacerlo también.

Prov. 3,27 No niegues el bien a quien se le debe, cuando esté en tu mano el hacerlo.

Jorge Quirós OAR