«El amor es el hilo que hilvana mi nuevo disco»

El cantautor agustino recoleto José Manuel González Durán ha presentado su sexto disco, ‘El Amor Siempre’, en el que amor es el tema principal.

En 1999, el agustino recoleto José Manuel González Durán publicó su primer trabajo discográfico bajo el nombre de ‘Camino de Santiago’. Más de 20 años después, el cantautor está feliz con su último disco: ‘El Amor siempre’. El proyecto reúne más de 12 canciones, todas relacionadas con el amor desde distintas perspectivas. «El amor es el hilo que hilvana mi nuevo disco», dice el autor.

Se trata del sexto disco de canciones que publica José Manuel González Durán. A diferencia que sus anteriores trabajos, ninguna editorial, discográfica o institución le ha encargado este disco. «Son canciones que voy creando en ratos de oración, que me surgen al leer un texto o que estaban a la espera». Con ilusión, «después de tantos años», ha llegado este nuevo disco que publica de forma independiente, con el apoyo de la Orden de Agustinos Recoletos y la Provincia San Nicolás de Tolentino. Aunque fue presentado en diciembre de 2019, su promoción fue paralizada por el COVID-19. Se puede adquirir en su página web.

El título del disco y su primera canción, ‘El Amor siempre’, está claramente tomados de la primera carta de San Pablo a los Corintios, en su capítulo 13. «Es un texto que a todos nos dice algo». Pero no solo por este motivo Durán ha elegido el amor como leitmotiv de su nuevo disco; hay más motivos: «Es la definición de nuestro Dios, que es amor». Reconoce que «al cantar al amor cantas a Dios, a lo mejor que tenemos en nuestro corazón, a lo mejor de nosotros como seres humanos… Al regalo de un Dios que es amor, que regala amor y que llama a amar».

Además del amor, hay otros elementos que unen los 12 temas de ‘El Amor siempre’: los tiempos litúrgicos, la Palabra de Dios o San Agustín. Hay un tema dedicado a la resurrección de Cristo y otro a Pentecostés; un villancico navideño; una canción relacionada con el sacramento de la eucaristía, a su madre y a la respuesta a la llamada de Dios. En todas esas canciones, el amor se conjuga con otros aspectos muy importantes en la vida del cristiano.

La música y los Agustinos Recoletos

«No hay momento en el que decides ser cantautor». La música le empezó a cautivar en el comienzo de su proceso vocacional, siendo aun un niño. «En el seminario la música está presente en la vida de los seminaristas, ahí aprendes a cantar y a acompañar la vida con la música». A los 16 años aproximadamente empezó a intentar escribir en una letra lo que sentía y a trasladarlo a la música. Su primer trabajo, tras muchos intentos, fue publicado por una editorial que poco después le pidió un segundo disco tras el buen éxito del primero.

Años después ha seguido recibiendo mensajes de agradecimiento por sus canciones del primer disco. Muchas personas, sobre todo relacionadas con la familia agustina recoleta, cantan sus canciones en reuniones o celebraciones religiosas. «Orgulloso, agradecido, satisfecho»: así se siente cuando se entera de que sus canciones son cantadas en otros lugares. «Hay algo de misterio, de cómo Dios se sirve de nosotros para llegar al corazón de las personas». Su deseo es que Dios le conserve este don por mucho tiempo para llevar su mensaje con notas musicales.