«Conocer la vida de San Agustín ha cambiado mi vida»

Miles de jóvenes de las Juventudes Agustino Recoletas de todo el mundo sienten un corazón inquieto como San Agustín, quien es para ellos un referente en la vida y en la fe.

Si hay algunas personas a las que el testimonio de San Agustín inquieta de manera especial es a los jóvenes. Muchos de ellos han quedado prendados del testimonio de fe del obispo de Hipona tras conocer su vida o leer las Confesiones. Incluso en este libro, Agustín se lamenta del tiempo de su juventud que estuvo alejado de Dios y expresa su deseo de haberse encontrado antes con Dios: «Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva; tarde te amé». El padre de la Iglesia deseó una juventud cercana al Amor que descubrió años más tarde en Casiciaco.

Desde hace 25 años, las Juventudes Agustino Recoletas reúnen a jóvenes de todo el mundo y condición que sienten ese deseo de Agustín: buscan la Verdad agustiniana en comunidad, como él mismo expresó. Miles de jóvenes mantienen la ardiente inquietud por Dios como tuvo San Agustín. Basta conocer tres historias de miembros de las JAR para imaginarse el sentimiento de tantos jóvenes que pertenecen al movimiento de los Agustinos Recoletos y celebran unidos la fe al estilo agustiniano.

«Se convirtió en una guía para mí»

Christian Joseph Codilla es filipino y tiene 20 años. Actualmente se encuentra en la etapa de formación para ser religioso agustino recoleto. Durante siete años formó parte de las JAR. Su juventud guarda bastantes similitudes con la de Agustín, cuyo testimonio le ayudó a encontrar a Aquel que le da sentido a su vida. Cuenta Codilla que «cuando era niño creía que la vida consistía en conseguir muchos logros, ser rico y tener poder». Por eso, durante muchos años solo quería aspirar a cargos en el colegio y mantener diferentes relaciones con chicas. «Estas cosas me daban felicidad», dice.

En la Iglesia se sentaba siempre en la última fila, hasta que un día sus ojos se fijaron en el Santísimo Sacramento. «Desde ese momento sentí que lo necesitaba; de camino a casa ansiaba la paz que sentía en la capilla de adoración», recuerda. Al llegar buscó en su computadora las biografías de algunos santos, hasta que encontró la de San Agustín. Su vida parecía tener muchos paralelismos con la que mantenía Christian Joseph.

«San Agustín se convirtió en una guía para mí; descubrí lo pecadora que era mi vida y cómo la misericordia de Dios me sostenía», explica. «Mee recordó que siempre hay esperanza para aquellos que buscan a Dios».

Así fue como ahondó en el carisma agustiniano a través de las JAR y posteriormente sintió la vocación de fraile. Ahora San Agustín le recuerda lo que su propio padre le decía: la vida no es prestigio ni poder ni riqueza, sino solamente búsqueda de Dios.

«El testimonio de San Agustín es muy aplicable hoy»

Como a Codilla, para Eduardo Sogliani San Agustín es «un gran ejemplo de vida en muchos aspectos». Venezolano, es miembro de las JAR y admira a San Agustín por el amor que tenía a su madre, por su gran deseo de superación y por la dedicación a dejarlo todo con esfuerzo. «Confundimos la vida de San Agustín diciendo que recorrió malos caminos, pero la verdad es que el deseo de autosuperación me inspira a no rendirme y alcanzar mis metas», indica.

Como muchas personas, Eduardo dice que conocer la vida de San Agustín le ha cambiado su vida. «Es algo que le pasaría a cualquiera», dice. En especial pone su énfasis en la nota comunitaria. «Era justo lo que necesitaba cuando Dios me lo regaló».

Para él, San Agustín no es alguien del pasado: «Su testimonio es muy aplicable hoy en día». Eduardo Sogliani comenta que ahora están de moda los expertos en coaching y técnicas de superación personal, «pero por carecer de Dios son vacíos». No obstante, para él San Agustín sí ofrece las herramientas necesarias para ser feliz.

«Ha reforzado lo que creo»

Odet Corina es de México. Conoció a San Agustín en las JAR, de la que es miembro desde hace varios años. «Es un ejemplo a seguir en cuestión de fe y vida comunitaria», expresa. Una de las cosas que más le gustan es su novedad: «Es un santo que siempre está en la actualidad».

A Odet el ayudó en su fe. «Conocer la vida de Agustín me cambió la vida y reforzó aquello en lo que creo». El santo de Hipona está con ella en su día a día.