Andrés Bustos: profeso simple, con 88 años

El pasado 2 de febrero realizó la profesión simple con 88 años tras toda una vida junto a los religiosos agustinos recoletos, viviendo con un profundo amor a Dios.

Andrés Bustos estaba temblando. A sus ochenta y ocho años, iba a realizar la profesión simple como agustino recoleto. Su caso es extraordinario, en primer lugar, porque no es común la promesa de los votos a una edad tan avanzada, y, además, por su profundo amor a Dios. Por eso, en esta ocasión, como este artículo mostrará, caben todas las excepciones.

Religiosos agustinos recoletos y laicos acompañaron a Andrés en su profesión simple el pasado 2 de febrero. En la Iglesia del Corpus Christi, conocida como Hospitalicos, en Granada, emitió los votos de manera temporal, de rodillas frente al superior mayor, tal y como marca el ritual. Quienes estuvieron aseguran que fue una celebración «muy alegre», pero sobre todo «emocionante».

Andrés Bustos conoció a los Agustinos Recoletos a través de un sacerdote que acudía periódicamente a Ítrago, el pequeño pueblo de la costa granadina donde nació. Recuerda que le veía como «un hombre de Dios». Fue él quien comenzó a acercarle a Jesús, aunque no fue fácil. El cura le animaba a ir a misa y su familia al principio no se lo permitía pues no era creyente. Insistiendo, encontró la manera de ir y cada día fue descubriendo la inmensidad de Dios, hasta tal punto que ingresó en el convento de Monachil para iniciar el camino de preparación para ser religioso.

Sin embargo, el camino se torció y por diferentes motivos abandonó el proceso vocacional. Se casó y vivió durante algunos años en Barcelona. Pero este no era el modelo de vida que le satisfacía. Desde que, siendo niño, encontró a Dios, no perdió nunca la inquietud por Él. “Fui hecho para estar junto a Dios; sin Él, ya estaría muerto”, afirma con contundencia Andrés. En una conversación de 20 minutos lo repite innumerables veces. Pese a que, según dice, tiene dificultad para hablar y expresarse, reitera: “Yo solo quiero a Dios, solo quiero estar con Él”.

Momento de la profesión simple de Andrés Bustos el pasado 2 de febrero.

Transmitió entonces a un religioso agustino recoleto que conocía, su necesidad de vivir intensamente la fe. Quería y necesitaba a Cristo. Por eso, este religioso, el hermano Francisco, le propuso que acudiera a la comunidad de Hospitalicos. Los agustinos recoletos de este lugar le acogieron con los brazos abiertos. Comenzó a vivir y a trabajar con ellos, realizando las tareas domésticas de la casa -la cocina o la limpieza, entre otras cosas-.

Desde ese momento hasta hoy han pasado más de 40 años, pero el hermano Andrés, como todos le conocen, no ha dejado de hacer su labor. Cuenta el vicario provincial en España, José María Sánchez, que minutos antes de que comenzara la eucaristía de su profesión simple, el protagonista estaba recogiendo la basura. “Dios es el centro; no lo hago por dinero, lo hago por Dios”, dice Andrés.

Hacía vida como un fraile más: acudía a la meditación, estaba con los demás en el recreo comunitario… Sin embargo, aunque lo había solicitado varias veces, la celebración del 2 de febrero no se puedo haber celebrado antes por cuestiones legales. Por eso, dice el prior de la comunidad, Alfredo Arce, que Andrés Bustos ha hecho “40 años de noviciado”. En este tiempo ha conocido a personas que le han marcado, como Mons. José Luis Azcona: “Me decía que amara a Dios”.

Hace algunos meses, la comunidad volvió a realizar la solicitud para su entrada en la Orden. Ahora sí, el prior general admitió, de forma extraordinaria, su profesión simple. “Yo solo quiero a Dios y este es el único camino”, indica el profeso casi nonagenario. Alfredo Arce dice que “Andrés siempre ha tenido la vocación, pero el momento oportuno era este”.

Para esta comunidad de religiosos, Andrés ha sido en todo este tiempo “una gracia de Dios”. Ahora, Andrés podrá afrontar sus últimos años de vida con la misma gracia de Dios, satisfactoriamente como agustino recoleto.