Las Constituciones de Ratisbona, aprobadas el año 1290, mandaban en su capítulo VI, n. 44, «que en todas las comunidades de la Orden se celebrase todos los años el aniversario de nuestros hermanos difuntos, el día siguiente a la octava de los apóstoles Pedro y Pablo», es decir, el 7 de julio. En 1672 la conmemoración fue trasladada al 14 de noviembre, al día siguiente de la fiesta de Todos los Santos de la Orden y, en la reforma de 1975, al 6 de noviembre.

Ante la muerte de los hermanos y hermanas de nuestra Familia, que nos han precedido con el signo de la fe, el amor fraterno se hace oración, y se fortalece nuestra certeza en la resurrección conquistada por Jesucristo.