El ser del alma es más noble que el del cuerpo; le aventaja en mucho: es cosa espiritual, incorpórea, próxima a la sustancia de Dios. Es algo invisible: gobierna el cuerpo, mueve los miembros, dirige los sentidos, produce los pensamientos, realiza las acciones, concibe en sí imágenes de cosas infinitas. En fin, ¿quién bastará para alabar el alma?

Enarrationes in psalmos 145, 4.