Pablo Urcey, Mons. Fortunato

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PABLO URCEY, MONS. FORTUNATO

Nacido el 13-3-1947 en Estollo, La Rioja, España. Obispo prelado de Chota, Cajamarca, Perú. Ordenado el 12-12-2005. Juan XXIII, 287. Código postal, 22. Chota (Cajamarca). Perú

Provincia
San José

Año de ordenación episcopal
2005

Lema
Percussisti cor meum verbo tuo, et amavi te

FORMACIÓN

Nació en Estollo, La Rioja, España, el día 13 de marzo de 1947. Completados los estudios de teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, fue enviado por los superiores a Chota, donde ejerció su apostolado desde finales del 1972 hasta el 1978.

DESTINOS Y CARGOS OCUPADOS

Vuelve a España para dedicarse a la formación de religiosos. En 1984, de nuevo trabaja en el mismo cometido tres años en Perú. Del 1987 al 2005 desempeña tareas de gobierno en la provincia de San José. Al terminar ese largo período, siendo párroco de Berceo, Estollo y San Andrés, parroquias atendidas desde el monasterio de San Millán de la Cogolla, el día 15 de octubre fue nombrado obispo de la Prelatura de Chota, Perú. La ordenación episcopal, presidida por monseñor Emiliano Antonio Cisneros, OAR, se celebró en Chota el día 12 de diciembre de 2005.

DIÓCESIS

La prelatura territorial de Chota fue creada por el Papa Juan XXIII el 7 de abril de 1963. Está ubicada en el centro de la Región de Cajamarca y comprende las provincias de Chota y Cutervo. Ocupa 6.800 km2 de los Andes peruanos y tiene una población aproximada de 360.000 habitantes. Las vías de comunicación se han multiplicado prodigiosamente en los últimos años, pero todas ellas son muy deficientes.

Desde sus inicios la Santa Sede encomendó la Prelatura de Chota a la provincia de San José de la Orden de Agustinos Recoletos. Los cinco obispos que la han presidido hasta el momento son de esa Orden. Al momento de su creación contaba con diecinueve sacerdotes, de los que sólo tres eran diocesanos.

En la actualidad tiene 39 sacerdotes diocesanos, cinco agustinos recoletos y un clérigo de San Viator. Tiene también cuatro diáconos permanentes y nueve comunidades de religiosas, una de ellas de clausura, las hermanas de Santa Clara. La tarea pastoral se ve fuertemente apoyada por los catequistas, que se vienen formando ininterrumpidamente desde el año 1973. Un momento decisivo en el trabajo pastoral fue el cursillo “Por un mundo mejor”, realizado el año 1975. Fue actualizado en 1998. Hoy son en torno a 2.000 los catequistas. Las abundantes vocaciones sacerdotales y religiosas han surgido preferentemente de las familias formadas por los catequistas.