Buena parte del patrimonio agustino recoleto forma un continente sumergido que de vez en cuando aflora gracias a trabajos de remodelación de viejos edificios. Arqueólogos y arquitectos son sus mejores estudiosos. Sirvan como muestra los casos de los antiguos conventos de Madrid, Alcalá o Talavera en España.

Algo similar ha ocurrido en Guadalajara, capital del Estado de Jalisco, en México. Se trata de un edificio céntrico, de tres plantas y un hermoso patio central. Al menos, así es en su conformación actual, pues a lo largo del tiempo el edificio ha sufrido importantes remodelaciones, según los distintos usos: primero convento, luego seminario y finalmente cuartel.

Museo único

Las monjas agustinas recoletas, que habían nacido en España (1589), se trasplantan a México un siglo más tarde. Su primera fundación data de 1688 y es llevada a efecto en la ciudad de Puebla por el obispo Manuel Fernández de Santa Cruz. Su convento es, desde 1935, el Museo de Arte Religioso de Santa Mónica, único museo en todo México completamente dedicado a la vida conventual femenina.

Del convento madre de Puebla nacen, después de unos años, el de Oaxaca (1697) y el de Guadalajara (1720). Este último año, exactamente el 19 de febrero, se instalaron en la capital de Jalisco cinco monjas venidas de Puebla. Sin embargo, la construcción del convento no se verá concluida hasta el año 1733.

Seminario

Durante más de un siglo y cuarto, las monjas viven pacíficamente en este su convento, hasta que en 1860 son exclaustradas por el Gobierno de la Nación. Durante ocho años el edificio queda abandonado y en 1868 es puesto a subasta. Lo adquiere el humanista y filántropo Dionisio Rodríguez, que lo cede a la arquidiócesis en usufructo. Dado que en este tiempo la arquidiócesis carecía de seminario al habérselo enajenado el Gobierno, dedica el convento a este fin. Durante más de medio siglo, el Seminario Conciliar de Guadalajara estuvo instalado en este edificio que fue profundamente remodelado bajo la dirección del ingeniero Antonio Arróniz Topete. Y en él se forma una de las bibliotecas más ricas de la ciudad, con cerca de 15.000 ejemplares. Los seminaristas cuentan también para su formación con laboratorios de biología, química y física. Y allí funciona igualmente el primer observatorio astronómico que hubo en Guadalajara.

Cuartel

Todo se viene abajo el 8 de julio de 1914 cuando las tropas de Álvaro Obregón toman la ciudad. El seminario es convertido en cuartel y la biblioteca arrojada literalmente al arroyo que por allí corría. Desde entonces ha sido una instalación militar. Actualmente era la sede de la 15ª Zona, por lo que era conocida como “la Quinceava”.