Tres partes conforman el sencillo hábito de los Agustinos Recoletos de color negro. Cada pieza tiene un significado concreto. Antiguamente era la única ropa que tenían los religiosos

Es característico ver a los frailes agustinos recoletos en cualquiera de sus ministerios vestidos con su hábito: negro, corto y sencillo. El de los Agustinos Recoletos, como el del resto de órdenes religiosas, está lleno de significado, relacionado principalmente con el origen de la Recolección agustiniana. Y es que los primeros religiosos agustinos que, en el seno de la Orden de San Agustín, decidieron vivir el carisma agustiniano con más intensidad, comenzaron a vestir un hábito similar aunque con varios detalles que lo diferencian. Es lo que la actual Orden de Agustinos Recoletos ha heredado como su vestimenta.

Los religiosos recoletos visten un hábito que consta de tres partes: una capilla, símbolo de la obediencia; una túnica, que representa la pobreza; y la correa, que simboliza la castidad. Los tres votos que realizan los frailes en su profesión están presentes en el hábito, que se diferencia del agustino en tres detalles: la capilla de los Agustinos Recoletos es más corta -la de los Agustinos llega hasta el viente-; las mangas son más estrechas que el hábito originario; y la correa de los religiosos agustinos recoletos cae en el centro, a diferencia que los Agustinos, quienes se colocan la correa en el lado izquierdo.

La familia agustiniana y el color negro

El color tiene su explicación en el origen de la familia agustiniana. “Cuando empieza el movimiento de creación de la familia agustiniana -el Papa Alejandro IV en el 1256 otorgó la bula Liceo Ecclesiae Catholicae- hay otras órdenes con otros colores. Para distinguirnos de los canónigos regulares y su color blanco; de los ermitaños y el gris; o de los franciscanos y el marrón y gris, se determina que la familia agustiniana utilice el color negro y se ciña el hábito con una correa negra”, explica el agustino recoleto Enrique Eguiarte.

¿Por qué la correa? “Dentro de la historia -explica el historiador y agustinólogo- hay una leyenda en la que se cree que la Santísima Virgen María se aparece a San Agustín y Santa Mónica y les da su correa para garantizar la protección de la Orden. De hecho se le llama la correa de la Virgen de la Consolación”.

… y el blanco

Además del color negro, es frecuente ver a los religiosos agustinos recoletos vestidos con el hábito de color blanco. “A partir del siglo XIX, los Agustinos Recoletos pidieron permiso a la Santa Sede para que los misioneros que iban a los países donde hacer mucha calor, pudieran llevar un hábito más fresco de color blanco. Hacia mediados del siglo XIX se autoriza que haya un hábito blanco”.

El hábito de color blanco se sigue utilizando actualmente. En países de Sudamérica, África y Asia, los agustinos recoletos pueden utilizar el hábito en negro o en blanco, siempre con el mismo corte y característica que el color oscuro.

El uso del hábito en el siglo XXI

Antiguamente, según afirma Eguiarte, el hábito era la única ropa del fraile. Siempre vestían de la misma forma, lo que les hacía característicos y reconocibles al salir a la calle. No obstante, el Concilio Vaticano II permitirá a los religiosos relegar el uso del hábito y utilizar otras vestimentas más comunes.

“Nosotros dentro de la Orden fundamentalmente lo utilizamos en aquellos actos comunitarios”, explica Enrique Eguiarte. “El momento en el que nos reunimos generalmente para rezar, especialmente en los conventos o en las grandes comunidades; y en los momentos de grandes asambleas o reuniones. En el culto litúrgico, cuando tenemos que estar presentes en la capilla o en la iglesia, nos gusta tener el hábito para dar una identidad al apostolado que realizamos”.