Se está llevando a cabo una labor de asistencialismo en Totolapan, una de las zonas más afectadas por el terremoto de México del 19 de septiembre. “La gente a pesar de todo sigue creyendo en las personas y en Dios”, cuenta uno de los jóvenes del equipo de ARCORES México

Casi cuatro meses después del terremoto de México, que sacudió el 19 de septiembre la zona centro del país, los jóvenes de las Juventudes Agustino Recoletos (JAR), junto con los postulantes del postulantado San Pío X, continúan colaborando en la asistencia a los afectados. Desde noviembre hasta ahora han realizado cerca de una decena de visitas a las familias de Totolapan, en el Estado de Morelos. Es una de las zonas más afectadas por el sismo.

Este municipio, uno de los 33 que conforman el Estado de Morelos, se encuentra a una hora de Axochiapan, epicentro del terremoto de México. La mayoría de las viviendas han quedado derruidas. Allí hay un convento que perteneció a la Orden de Agustinos Recoletos y en el que actualmente está la Orden de Frailes Franciscanos Conventuales. La casa y la parroquia de san Guillermo también han quedado destruidas.

Las familias de Totolapan han perdido todo lo que tenían. “Muchas de las viviendas de las personas que viven aquí han quedado derruidas si no totalmente, con graves daños de estructura”, indica Ángel Talamantes, uno de los postulantes que forma parte del equipo de ARCORES México que está realizando la tarea de asistencialismo a las familias.

“Unos han perdido su casa totalmente y otros han perdido gran parte de su patrimonio”, corrobora Bernardo Contreras, postulante y miembro de ARCORES México. “Las casas de las personas están en su mayoría totalmente destruidas, pero nos abren las puertas cada vez que vamos”, añade.

 

La labor de asistencialismo que está llevando a cabo la Red Solidaria Internacional Agustino Recoleta ARCORES consiste en acompañarles y ofrecerles ropa y comida, “cuestiones necesarias de uso diario”. “Esto es insuficiente; cuando llegamos podemos ver las ansias que tienen esas personas de ser ayudadas, de ser acompañadas y escuchadas en esta situación”, cuenta Bernardo Contreras.

La situación continúa siendo grave aunque las familias continúan confiando en Dios. “La gente a pesar de todo no pierden la fe. Sigue creyendo en las personas y en Dios. Esa fe y esa esperanza que no se caen”, explica Ángel Talamantes.

En las próximas semanas ARCORES México comenzará con la reconstrucción de las casas. El equipo de la Red en el país ayudará con los fondos obtenidos en la campaña ‘Construir esperanza’ a la remodelación de las viviendas afectadas o a la reconstrucción completa. Esta tarea se está viendo atrasada por la dificultad de los permisos en los terrenos en los que las viviendas volverán a construirse de nuevo.